“Matad las focas”

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Duración lectura: 2m. 58s.

Contrapunto

A juzgar por la larga campaña emprendida por Brigitte Bardot a la voz de “¡Salvad las focas!”, se podría pensar que estos animales a duras penas se mantienen fuera del catálogo de especies extintas. Pero, al menos en Canadá, la especie en peligro es el bacalao, devorado en grandes cantidades por una superpoblación de focas. Así que el Ministerio de Pesca canadiense ha decidido triplicar el número anual de ejemplares de focas que se pueden cazar. La noticia ha sido recibida con satisfacción en las localidades pesqueras de la costa atlántica canadiense y con indignación por parte de los grupos ecologistas.

Hasta principios de la pasada década, en Canadá los cazadores de focas mataban unos 245.000 ejemplares al año. En su mayor parte eran cachorros (“bebés foca”, según la terminología que popularizó Bardot), muy apreciados por su pelaje blanco. La campaña contra la caza logró que en 1983 se prohibiera en Europa la venta de pieles de crías, lo que causó serios daños a la economía de la costa oriental canadiense, donde la tasa de paro ha llegado a cotas muy altas. Cuatro años más tarde, el gobierno de Ottawa prohibió la caza de cachorros y limitó la de focas adultas a 60.000 ejemplares anuales.

Ahora el problema es que la campaña en favor de las focas ha tenido excesivo éxito, en perjuicio del bacalao. La población de focas del Atlántico Norte ha crecido en el decenio pasado hasta alcanzar 4,8 millones, casi el doble de las que había hace veinte años. Un estudio del Ministerio de Pesca canadiense calcula que actualmente las focas comen al año 6,9 millones de toneladas de pescado, incluidas 142.000 toneladas de bacalao y más de un millón de toneladas de capelin, sustento base del bacalao.

Es cierto que la actual escasez de bacalao se debe ante todo a la pesca excesiva del pasado; pero las focas están impidiendo que la población de bacalao deje de disminuir, pese a que la captura de este pescado está suspendida desde hace tres años. Para colmo de ironía, el examen de los estómagos de las focas cazadas en los últimos años demuestra que están haciendo con los bacalaos lo que los cazadores hacían con ellas: capturar sobre todo ejemplares jóvenes, lo que dificulta especialmente la proliferación de estos peces. Así que el gobierno canadiense, sin levantar la prohibición de matar cachorros de foca, ha decidido autorizar la caza de 186.000 ejemplares adultos en este año.

El International Fund for Animal Welfare (IFAW, Fondo Internacional para el Bienestar Animal), organización ecologista con sede en Londres, ha replicado que los datos del Ministerio canadiense no justifican esa decisión. Y ha anunciado una campaña para boicotear en Europa la venta de salmón canadiense.

El IFAW organiza todas las primaveras recorridos ecoturísticos por las costas atlánticas canadienses para que los curiosos puedan ver de cerca y fotografiar a las focas recién nacidas. Los bacalaos, por supuesto, quedan fuera del alcance de las cámaras, tanto los que aún pululan en el océano como los que reposan en los estómagos de las focas.

El profano, incompetente para juzgar sobre la disputa entre el IFAW y el gobierno canadiense, sólo puede esperar que se alcance un arreglo que tenga en cuenta el bienestar de las focas, del bacalao y de los hombres de mar.

Rafael Serrano

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