Las ganancias para Irlanda de no admitir el aborto

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Duración lectura: 6m. 6s.

En Irlanda e Irlanda del Norte las bajas tasas de aborto coinciden con un índice de fecundidad que asegura el reemplazo generacional

El estudio Ireland’s Gain ofrece un enfoque sobre el aborto poco común. Los defensores del aborto libre suelen basar sus argumentos en los casos extremos –peligro de muerte para la madre, incapacidad económica para hacerse cargo del hijo, violación– y los pro vida centran su discurso en la dignidad del embrión desde la concepción. En cambio, este estudio aborda su influencia en la demografía y en la salud de las madres.

Ireland’s Gain ha sido elaborado por una institución radicada en Inglaterra: Pension and Population Research Institute (PAPRI). El informe estudia las cifras del aborto de algunos territorios del Reino Unido (Gales, Inglaterra, Escocia, Irlanda del Norte) y la República de Irlanda. Como explica el propio título (La ganancia de Irlanda), la conclusión a la que llegan los autores es que las políticas restrictivas de Irlanda e Irlanda del Norte se pueden asociar a la juventud de sus perfiles demográficos –al menos comparados con los de sus países vecinos– y a la mejor salud de las mujeres en aspectos relacionados con el nacimiento de los hijos.

Mayor natalidad

En 1967 se aprobó la ley del aborto británica (Abortion Act) que se aplicó en Inglaterra, Escocia y Gales. En cambio, tanto Irlanda como Irlanda del Norte han seguido manteniendo durante todo este tiempo sus propias políticas, mucho más restrictivas. De hecho, el aborto legal en Irlanda del Norte es un fenómeno muy poco significativo (unos 75 casos al año desde el año 2000) mientras que en Irlanda el aborto sigue siendo ilegal. De ahí que las mujeres irlandesas y norirlandesas hayan salido del país, fundamentalmente a Inglaterra y Gales, para poder abortar. Son precisamente los datos de las mujeres residentes en Irlanda que han acudido a abortar a las clínicas de Inglaterra, Gales, Holanda y Escocia (por orden de prevalencia) los que se toman tradicionalmente como indicadores del aborto en la república irlandesa.

La mortalidad materna y las complicaciones del parto son inferiores en Irlanda

De todos modos, la tasa de abortos de las dos Irlandas se encuentra en un periodo de declive desde hace diez años, cuando alcanzó su punto álgido. El descenso es más acusado en Irlanda, aunque la tasa total sigue siendo más baja en Irlanda del Norte.

En cuanto a la tasa de fertilidad, ambos territorios están cerca de alcanzar la tasa de sustitución generacional (2,07 hijos por mujer en edad fértil), y muy por encima de la media europea: 1,4. Aunque la tasa de abortos y la de nacimientos no tienen por qué estar directamente relacionadas, en el caso de Irlanda e Irlanda del Norte se aprecia cómo el momento más bajo en cuanto a la tasa de fertilidad coincide con el más alto en la tasa de abortos, en torno al año 2000.

Con todo, también en la isla irlandesa se puede apreciar la tendencia general a que las familias sean cada vez menos numerosas: en 1970 la tasa de fertilidad rozaba el 4 en Irlanda, y pasaba del 3,5 en Irlanda del Norte, por lo que los últimos 40 años han significado un descenso de casi el 50%. También han llegado a Irlanda, y más aún a Irlanda del Norte, otras tendencias típicamente europeas: el descenso en la nupcialidad y el aumento de los hijos nacidos fuera del matrimonio. No obstante, en los dos aspectos los territorios irlandeses están aún lejos de las cifras de Inglaterra, Gales o Escocia.

Cuatro veces más de abortos en Inglaterra

El estudio interpreta que estas diferencias pueden explicar, si no completamente si en buena parte, la diferencia en la tasa de fertilidad y especialmente en la tasa total de abortos entre las dos Irlandas y el resto de territorios estudiados. En 2011 la tasa de abortos –número de abortos por cada 1.000 mujeres entre 15 y 45 años– en Inglaterra y Gales (17,5) cuadriplicaba la de Irlanda(4,4). No obstante, la tasa de nacimientos está experimentando una subida en todos los países estudiados en los últimos diez años.

La mayor tasa de nacimientos de Irlanda con respecto a Inglaterra choca con la tendencia de los irlandeses –los del sur– a casarse más tarde: mientras que en 2006 algo más del 25% de las mujeres entre 25 y 29 años estaban casadas en Inglaterra, solo un 15% lo estaban en Irlanda. En cambio, las irlandesas tienen su primer hijo antes que las inglesas, y alargan más su periodo de maternidad.

El estudio establece una relación entre la tasa de abortos (y la de fertilidad) y factores como el aumento de los hijos nacidos fuera del matrimonio o el aplazamiento del primer hijo. Sin embargo, también menciona otros condicionantes socioeconómicos que influyen en la natalidad.

Por ejemplo, al hablar de Escocia, vincula su baja natalidad con el declive de las industrias tradicionales (que ha dejado a muchos jóvenes casaderos sin capacidad económica para afrontar el matrimonio o el cuidado de los hijos) y con el progresivo acceso de la mujer al mercado laboral, muy vinculado en el país con el auge del sector servicios. También se tienen en cuenta las ayudas fiscales que en cada territorio benefician más a un tipo de familia o a otro: en Inglaterra, Gales o Irlanda del Norte estas ayudas respaldan en gran medida a las madres solteras, mientras que en Irlanda benefician fundamentalmente a las familias casadas con varios hijos.

Menos mortalidad materna

En Irlanda e Irlanda del Norte hay una menor incidencia de fenómenos asociados a secuelas del aborto: mortalidad infantil en el nacimiento, niños prematuros, con poco peso, con parálisis cerebral; en cuanto a las madres, hay menos casos de cáncer de pecho, mejor salud mental de las madres y una menor incidencia de ciertas enfermedades del sistema inmune asociadas al aborto.

La mortalidad materna ha servido como argumento en boca de los partidarios de políticas liberalizadoras respecto del aborto. Sin embargo, si se comparan los datos de Irlanda desde 1968 (desde la Abortion Act) con los de Inglaterra, Gales y Escocia, se aprecia que mientras en la república irlandesa mueren menos de 3 madres por cada 100.000 nacimientos (partiendo de 26 muertes en 1968), en Inglaterra y Gales la cifra sobrepasa las 8 muertes y en Escocia las 10. Inglaterra, Gales y Escocia apenas han visto modificadas sus cifras desde 1984.

Además de los efectos en la salud, la menor incidencia de estos problemas significa un ahorro económico nada desdeñable. Un ahorro que se ve acrecentado por el que supone disponer de un perfil demográfico con un sector joven más voluminoso, que tiene que sufragar proporcionalmente menos pensiones. Mientras que solo un 11,6% de la población irlandesa tiene más de 65 años, en Reino Unido, Alemania y Japón los porcentajes son de 16,5%, 20,6% y 22,9% respectivamente. Por eso en Reino Unido ya han subido la edad de la jubilación. Parece que el papel del aborto en el estado del bienestar es más complejo que la ecuación que equipara aborto libre a más derechos para la mujer.

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