La Iglesia católica en España renueva la defensa de la vida

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El gobierno español, por boca del Ministro de Justicia Alberto Ruiz-Gallardón, ha vuelto a reiterar su compromiso de que cambiará la ley del aborto, aprobada por el anterior gobierno socialista. El objetivo declarado es adecuarla a la doctrina del Tribunal Constitucional sobre la protección que merece el feto.

El gobierno ha retrasado la reforma de la ley del aborto varias veces. Dijo que estaría en otoño de 2012; para posponerla después a finales de ese año. Posteriormente señaló la primavera de 2013. El 16 de abril, Gallardón aseguró en La Razón que la reforma se presentará “muy pronto”.

El Cardenal de Madrid, Antonio María Rouco Varela, criticó el 16 de abril pasado la tardanza de la reforma de la ley de aborto española: “No es fácil entender que todavía no se cuente siquiera con un anteproyecto de ley que permita una protección eficaz del derecho a la vida de aquellos seres humanos inocentes que no por hallarse en los primeros estadios de su existencia dejan de gozar de ese básico derecho fundamental. Es urgente la reforma en profundidad de la legislación vigente (…)”. Lo dijo en el discurso inaugural de la asamblea plenaria de la Conferencia Episcopal Española.

Rouco también se refirió a diversos temas de justicia social y a la necesidad de reformas legislativas que contemplen el reconocimiento del matrimonio como unión entre hombre y mujer: “No se trata de privar a nadie de sus derechos, ni tampoco de ninguna invasión legal del ámbito de las opciones íntimas personales. Se trata de restituir a todos los españoles el derecho de ser expresamente reconocidos por la ley como esposo o esposa”, afirmó.

Rouco: “No es fácil entender que todavía no se cuente siquiera con un anteproyecto de ley”

El Gobierno de Mariano Rajoy afirmó en su día que acataba la sentencia del Tribunal Constitucional del 6 de noviembre de 2012, favorable al matrimonio homosexual y, por el momento, no ha manifestado la intención de cambiar la ley.

Humano desde el principio
Las declaraciones de Rouco Varela se producen después de significativas jornadas donde la Iglesia ha renovado su defensa del derecho a la vida y a la protección de la familia.

“Este soy yo…humano desde el principio” es el lema de la campaña pro vida que está desarrollando en estas semanas la Iglesia en España. La campaña se centra esta vez en mostrar la continuidad de la vida humana, desde la ecografía del feto a la vida del adulto.

El mensaje se está haciendo llegar en distintos formatos, que incluyen 50.000 dípticos informativos, 15.300 carteles, 100.000 estampas con oración, así como publicidad exterior en 1.300 vallas de toda España.

En esta coyuntura, Mons. Juan Antonio Reig Pla, Obispo de Alcalá de Henares, ha recibido el pasado 13 de abril el Premio “Cardenal von Galen”, por su destacada labor en defensa de la vida y la familia. Este galardón fue concedido por la Organización Human Life International, en Madrid, durante el Encuentro internacional “La Iglesia católica por la vida”.

Reig Pla, en su conferencia, expresó la necesidad de que la pastoral de la vida sea un elemento esencial y coordinado de la Iglesia española. Citando frecuentemente la Encíclica Evangelium Vitae, del beato Juan Pablo II, habló del eclipse del carácter sagrado de la vida humana en nuestra sociedad. Atentados contra la vida naciente y terminal “han pasado de ser delitos a derechos”, lo que supone “dinamitar los pilares del Estado de derecho”. La libertad personal es vista como “voluntad de poder”, y esto genera la cultura de la muerte.

Reig Pla: En España “hemos pasado rápidamente, sin batalla cultural, de la revolución sexual a la revolución antropológica”

Según Reig Pla, hay organizaciones internacionales, con mucho dinero y apoyo de universidades, que dicen basarse en un “criterio de eficiencia” para reducir la población mundial. Se establece así “una auténtica guerra de los poderosos frente a los débiles” (niños no nacidos, disminuidos, madres abocadas al aborto, etc). Una sociedad que no entiende el sufrimiento pretende ampararse en eufemismos como el término “sostenible”, para cambiar el paradigma de la defensa de toda vida humana. Hay, según palabras de Juan Pablo II “una objetiva conjura contra la vida”, que cuenta con una planificación sistemática.

Un cambio jurídico arrollador en España
Reig Pla afirmó que en España “hemos pasado rápidamente, sin batalla cultural, de la revolución sexual a la revolución antropológica”. La revolución sexual, gestada en EE.UU. antes de 1968, se basó en una serie de elementos: dualismo antropológico (separación de lo psíquico y lo corporal); individualismo; una sexualidad que progresivamente se ha querido separar de la procreación, del matrimonio, e incluso del amor. La revolución antropológica está expresada en la ideología de género, donde cada persona configura su sexualidad como desea, al margen de su biología. Esta ideología está “deconstruyendo la antropología cristiana” y pretende establecer una lucha de clases entre los sexos. La mujer ha sido la bandera de la ideología de género. Por esto, Reig Pla considera que la batalla de la defensa de la vida y la familia “no se ganará sin la mujer”.

Desde 1985, con la legalización del aborto, ha tenido lugar un cambio jurídico “arrasador”. Se han producido hasta hoy un millón y medio de abortos procurados. Esto supone la existencia de “una sociedad enferma de la cultura de la muerte”. El motivo último de lo ocurrido está en “el eclipse de Dios”, según el prelado. La crisis sobre la verdad ha provocado una crisis de la libertad, dentro de un “apagón de la conciencia moral”.

Una tarea también plenamente civil
Ante este panorama, Reig Pla quiso “proponer el Evangelio de la Vida”. Antropológicamente es preciso reestablecer la unidad entre cuerpo y espíritu; reivindicar la diferencia entre varón y mujer, así como vivir la “redención del corazón”. Este último aspecto es capital y consiste en que los instintos y afectos han de ser orientados, con la ayuda de Dios, para que la persona pueda vivir una vocación al amor y a la entrega. Es necesario “tenerse para poder darse”, afirmó.

En este empeño, no deben esconderse los valores evangélicos de la defensa de la vida; pero no se trata de una tarea solamente confesional, sino de un trabajo de plena repercusión civil, compartible con personas no creyentes. Junto al trabajo de diversas asociaciones civiles en defensa de la vida y la familia, es preciso que la Iglesia se haga cultura de la vida. Reig Pla enumeró una serie de medidas concretas como las ayudas a las madres embarazadas, casas de salud para enfermos y drogadictos, residencias para enfermos mentales, cursos sobre medios de regulación natural de la fertilidad, formación del personal sanitario, etc. Aunque se busca también un cambio cultural en España.

Ignacio Barrero Carámbula, representante de Human Life International, subrayó que durante los años que Juan Antonio Reig lleva como Presidente de la Subcomisión Episcopal para la Familia y Vida, la Conferencia Episcopal Española ha emanado importantes documentos al respecto; como el titulado “La verdad del amor humano”.

Al Encuentro Internacional por la Vida asistieron representantes de EE.UU. como Aurora Tinajero, que habló de los avances de la cultura de la vida en su país.

Este Encuentro se realizó en el marco de la Semana por la vida, que el día 8 de abril presentó la campaña “Este soy yo”, en defensa de la vida prenatal. También se ha promovido el apoyo a la Iniciativa europea “One of us”, pidiendo a la UE que suprima la financiación de investigaciones que impliquen la destrucción de embriones (cfr. Aceprensa 8-01-2013).. Una petición democrática en curso, que profundiza en el alcance de una sentencia del Tribunal de Justicia Europeo, en 2011, por la que desde la concepción hay vida merecedora de la “protección debida a la dignidad humana”.

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