La Academia Pontificia para la Vida cumple diez años

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El décimo aniversario de la Academia Pontificia para la Vida coincide también con los diez años de la muerte de su primer presidente, Jérôme Lejeune (ver servicio 49/94), nombrado por Juan Pablo II cuando se encontraba ya en estado avanzado de enfermedad. Aquel gesto del Papa fue no sólo un reconocimiento a la labor en favor del concebido no nacido realizada por el genetista francés, sino también inspiración para los trabajos de la recién nacida Academia.

No puede sorprender que la reunión de este año 2004 (Roma, 19-22 de febrero), comenzara con una jornada de homenaje al primer presidente y que el cardenal Fiorenzo Angelini instara a que Lejeune fuera propuesto como ejemplo a los científicos católicos y al pueblo cristiano en general. En el entorno de quienes entienden que la protección del derecho a la vida es uno de los retos de nuestro tiempo y que la vida humana es sagrada incluso en su momento más desfalleciente, la noticia ha sido recibida con enorme alegría.

La vida de Jérôme Lejeune, que vio incluso negados sus méritos científicos en el área de la genética y del tratamiento a los afectados por el síndrome de Down, por su defensa de la vida humana y su firme oposición al aborto, ilustra las dificultades de la Iglesia en este tiempo en cuanto es la voz en defensa de los más débiles. Prueba también la necesidad de proponer vidas ejemplares como la de Lejeune a la imitación de los cristianos y de todos los hombres de buena voluntad.

Curiosamente, la reunión saltó a los medios por una equívoca noticia sobre el estudio de los casos de pederastia cometidos por sacerdotes. Realmente, y contra lo publicado, la Academia no ha estudiado ni se ha pronunciado sobre el asunto. Por petición de los dicasterios romanos, la Academia coordinó en abril de 2003 una sesión de especialistas a puerta cerrada, cuyos resultados han sido publicados por la Libreria Editrice Vaticana (Sexual Abuses in the Catholic Church. Scientific and Legal Perspectives). Son reflexiones de contenido fundamentalmente psiquiátrico y legal, sobre el grave problema y sobre el curso de acción recomendable desde esa perspectiva. Servirán como base científica para ulteriores acciones, pero estas ni se expusieron ni se recomendaron en la reunión de la Academia.

El tema de la asamblea fue la fecundación asistida y sus posibles alternativas. La crítica de esa práctica por parte de los ponentes -entre ellos el que firma estas líneas- fue unánime, tanto por sus resultados desde la perspectiva médica como por sus efectos sobre el estatuto del embrión humano, desvalorizado y destruido sistemáticamente en tales procedimientos. Merece destacarse la ponencia del académico Gonzalo Herranz sobre el efecto demoledor en la deontología médica tanto de la fecundación in vitro como de la investigación con embriones. Se hizo especial énfasis en la responsabilidad de los políticos y legisladores católicos ante las propuestas de mejora de leyes injustas. Se realizaron referencias a la ley italiana, considerada un caso típico de mal menor, aunque no hubiera ley anterior, debido a la lamentable situación de hecho que había en Italia. También se comentó la ley española, que fue severamente criticada, tanto por las excepciones a la fecundación de tres óvulos como por la insuficiente protección frente a la experimentación con embriones.

José Miguel Serrano Ruiz-Calderón

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