Habrá referéndum en Italia sobre la ley de fecundación asistida

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Duración lectura: 2m. 15s.

Roma. Ecuanimidad de la información y capacidad para explicar de modo sencillo cuestiones complicadas: estos serán dos de los aspectos esenciales que se pondrán en juego ante el referéndum que se desarrollará en Italia sobre la ley de fecundación artificial. La confrontación tendrá un evidente peso político, pero sobre todo cultural, ya que en ambos frentes políticos -gobierno y oposición- existen partidarios tanto de la ley actual como de su reforma.

A poco más de un año de su aprobación, el Tribunal Constitucional italiano admitió la validez de cuatro propuestas de referéndum para modificar la ley de fecundación artificial (ver Aceprensa 175/03), pero rechazó otra que proponía la abrogación total de la ley. La corte constitucional indicó así que en esta materia no puede existir un vacío legislativo. A la espera de la motivación detallada de la sentencia, la impresión es que los quince jueces han alterado la claridad de principios sobre la tutela constitucional del derecho a la vida y sobre los derechos del concebido, establecidos por el propio tribunal en el reciente pasado.

Los cuatro referendos aceptados -que en principio darían lugar a cuatro preguntas dentro de una misma consulta- se refieren a las cuestiones que fueron más debatidas durante la discusión de la ley, que fue aprobada en diciembre de 2003 por 169 votos a favor frente a 92 en contra. Se propone concretamente: aceptar la experimentación con embriones; suprimir que se fije en tres el número de embriones implantables; eliminar del texto de la ley las referencias a los derechos de todos los sujetos implicados, “incluido el embrión”; permitir la fecundación heteróloga. La dificultad para conseguir incluso una simple descripción no ideológica de esas preguntas se mostró ya en la presentación periodística: por ejemplo, la primera de las propuestas se describió en general como un intento para modificar “las limitaciones a la investigación científica” que impone la ley.

Aunque existe la posibilidad técnica de que sea el Parlamento quien lleve a cabo una reforma, todo parece indicar que se elegirá la vía del referéndum, que se podría celebrar en el mes de mayo. De momento, está claro que los partidarios de la reforma cuentan al menos con ocho comités para impulsar su punto de vista. Queda por ver la eficacia de los promotores de los valores que contiene la ley. El tema de fondo es si se trata de simples reglas higiénico-sanitarias, que afectan sólo a la salud, o si están en juego cuestiones relacionadas con la dignidad humana.

Diego Contreras