El archivo de Aceprensa contiene numerosos artículos sobre eutanasia y suicidio asistido. Algunos de ellos pueden ser especialmente oportunos a propósito del caso de Noelia, la joven de 25 años que ha recibido confirmación judicial para su petición de morir.
Unos muestran la perspectiva de personas con discapacidad ante la posibilidad sean consideradas candidatas a la eutanasia. En sendas entrevistas, Xavi Argemí, aquejado de distrofia de Duchenne; Jordi Sabaté, enfermo de ELA y promotor de la ley española para el cuidado de los aquejados de esa enfermedad, y Ben Mattlin, con atrofia espinal muscular, coinciden desde sus camas o sillas de ruedas.
- Argemí: “La eutanasia les provoca una presión tremenda a muchos enfermos”
- Sabaté: “Sin ayudas públicas para vivir, la eutanasia es una obligación política”
- Mattlin: “No hay que obligar a nadie a justificar su existencia”.
Otros artículos examinan las condiciones reales de los debates públicos. ¿Van al fondo o se quedan en la superficie emotiva? ¿Se presentan los argumentos honestamente o hay demagogia? Eso se plantea el artículo Reino Unido: ¿puede haber un debate serio sobre el suicidio asistido? Que lo haya es el objetivo de Prudencia Uruguay, una iniciativa ciudadana que ha contribuido a promover la discusión, como explicó su fundador, Miguel Pastorino, en una entrevista para Aceprensa.
Que en España no hubo una discusión seria es la tesis del filósofo José María Torralba en La eutanasia no es un debate cerrado. Por su parte, un libro editado por Aniceto Masferrer, La eutanasia en España, muestra los argumentos que no fueron escuchados durante la tramitación de la ley.