Embriones a granel

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Duración lectura: 2m. 51s.

Contrapunto

El proyecto de reforma de la ley española de reproducción asistida, presentado por el gobierno a finales de julio, pretende, entre otras cosas, resolver el problema de los embriones congelados, con los que no se sabe bien qué hacer. A falta de datos ciertos, se pensaba que en España había unos 40.000 embriones en los frigoríficos, hasta que se supo que ese es el número de los almacenados en una sola clínica, el Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI). El IVI realiza la quinta parte de los tratamientos de reproducción asistida en España: cabe suponer, entonces, que hay en todo el país unos 200.000 embriones congelados. Si así fuera, se trataría de un récord mundial.

Es lógico, pues, que el proyecto de reforma intente poner coto a la congelación de embriones limitando a tres el número de óvulos que se pueden fecundar en cada ciclo. Pero el tope no ha gustado a los profesionales interesados. Cinco sociedades médicas del ramo afirman, en un comunicado conjunto presentado al Ministerio de Sanidad la semana pasada, que sería bueno no hacer más fecundaciones que las necesarias, pero el número debería dejarse a la discreción del especialista. Alegan que el límite reduciría considerablemente las posibilidades de éxito, de modo que haría falta realizar más ciclos. Los tratamientos, entonces, serían más caros, y con las repeticiones, aumentarían los riesgos que para las mujeres supone la estimulación ovárica.

Quienes así argumentan son los representantes de unas clínicas que están entre las que más embriones desperdician en Europa, como revelan las estadísticas de la Sociedad Europea de Reproducción Humana y Embriología (cfr. servicio 104/03, pág. 4). En Europa, la fecundación artificial tiene una tasa media de éxito del 27,7%, medida en embarazos por transferencia de embriones (no se cuentan los embriones desechados). España está ligeramente por encima: 29,1%; pero eso es a costa de un uso desproporcionado de embriones. En Islandia, con la tasa de éxito más alta (42,3%), transfieren una media de 5,2 embriones para obtener un embarazo, mientras que las clínicas españolas necesitan transferir 10,2 embriones, más que la media europea (7,8).

Así, en España son más frecuentes los embarazos múltiples, uno de los efectos secundarios de la fecundación in vitro. La media europea está en 26,3%; la española, en 32,9%, con tasas de trillizos y cuatrillizos que duplican las medias europeas.

Si es sabido que los embarazos múltiples son más peligrosos para la madre y para los hijos, algún tope legal habrá que poner a unos especialistas, los españoles, que transfieren cuatro embriones en el 29,4% de los ciclos, tres en el 45,6%, dos en el 16,3% y uno en el 8,6%. Sus colegas islandeses consiguen mucho mejores resultados transfiriendo un solo embrión en el 11,1% de los ciclos, dos en el 67,7%, tres en el 21,2% y nunca cuatro.

Cuando se está de acuerdo en que se ha de limitar algo, y quienes deberían hacerlo dicen que están dispuestos pero que no se les imponga, es señal cierta de que hace falta una ley. La actual abundancia de embriones congelados es fruto justamente de la discrecionalidad que se ha concedido a las clínicas, y no cabe esperar que los mismos causantes del problema suministren el remedio.

Rafael Serrano