Descubierto en Chad el posible antepasado más lejano del hombre

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Duración lectura: 2m. 58s.

El científico francés Michel Brunet (Universidad de Poitiers), junto a sus colaboradores de la Mission Paléoanthropologique Franco-Tchadienne (MPFT), ha anunciado en la revista Nature (11-VII-2002) el descubrimiento de unos restos fósiles atribuidos a un homínido que podría tener unos 7 millones de años (m.a.) de antigüedad. Si se confirma el dato, estos fósiles corresponderían a uno de los momentos más importantes de la evolución humana: el período de divergencia de los linajes de los chimpancés y los homínidos.

La datación es uno de los primeros problemas para que el hallazgo sea reconocido por la comunidad científica. En efecto, las dificultades para datar directamente el emplazamiento de los restos (por ausencia de capas geológicas asociadas a los fósiles) han llevado al equipo de Brunet a realizar una datación indirecta, comparando la fauna fósil del sitio con la de otros yacimientos africanos. Otro escollo se refiere a la clasificación de los restos como ejemplares de homínidos, cuestión que aún se debate con respecto a los fósiles de Orrorin tugenensis (6 m.a.), Ardipithecus ramidus kadabba (casi 5,8 m.a., cuyo descubrimiento se anunció hace ahora un año justo) e incluso Ardipithecus ramidus ramidus (4,4 m.a.) (ver servicio 110/01).

Este impresionante hallazgo se realizó el pasado verano en el desierto de Djurab, al norte de Chad, y consiste en un cráneo casi completo, dos fragmentos de mandíbulas y tres dientes. Se supone que estos restos provienen de al menos cinco individuos y han sido agrupados en un nuevo género y una nueva especie de homínidos: Sahelanthropus tchadensis. El cráneo -que sus descubridores han llamado Toumaï- se conserva en bastante buen estado, y lo sorprendente es que su parte posterior recuerda a la de un chimpancé, pero su parte anterior se asemeja al rostro de uno de los primeros homínidos. Además, sus dientes son pequeños, lo que, en principio, refuerza la relación de tchadensis con el linaje humano, aunque se trata de unos caninos más primitivos que los de Ardipithecus.

La capacidad craneana se estima en unos 350 centímetros cúbicos, próxima a la de un chimpancé actual. Sin embargo, los investigadores afirman que el aspecto de la morfología global de Toumaï no se parece ni al de un chimpancé, ni al de un gorila, ni al de ninguno de los homínidos conocidos hasta la fecha. Tampoco se ha podido determinar si Toumaï era bípedo o no, ya que no se han encontrado huesos de sus piernas y la posición del lugar de inserción de la espina dorsal en el cráneo no despeja la incógnita.

Para los descubridores, “la divergencia entre el linaje de los humanos y el de los chimpancés se realizó más pronto de lo que indican la mayoría de los estudios de biología molecular” (5,5-6,5 m.a.). Concluyen que “Sahelanthropus es el miembro más antiguo y primitivo del linaje homínido, cercano al momento de divergencia de los homínidos y los chimpancés”. Los investigadores cuestionan el paradigma científico sostenido por la mayoría de la comunidad científica en relación con el origen de los homínidos: la hipótesis “East Side Story”, según la cual los homínidos surgieron al este del valle del Rift (Kenia), a 2.500 km del lugar donde se han encontrado los restos de Sahelanthropus.

Carlos A. Marmelada