De cómo el lobby del suicidio asistido venció en California

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Duración lectura: 4m. 38s.

¿Quién es la persona cuyo coraje y carácter han transformado más EE.UU. este año? Hablando en términos teológicos, ¿quién se dirigió a EE.UU. como “testigo profético, como una persona con visión y con valores y creencias profundamente arraigados, que hablan de justicia y misericordia”?

¿El Papa Francisco acaso? No, nos advierte irónicamente el editor de MercatorNet, Michael Cook: según Barbara Coombs Lee, jefa del grupo Compassion & Choices (C&C), que lidera el lobby pro-suicidio asistido en EE.UU., fue Brittany Maynard, la joven recién casada que tomó una dosis letal de barbitúricos el 1 de noviembre del pasado año, pocas semanas después de cumplir 30 años. Murió en Oregón, porque el suicidio asistido era ilegal en California.

Brittany, quien tenía un agresivo tumor cerebral, deseaba utilizar su muerte como un mensaje a favor de la legalización del suicidio asistido, y es lo que ha sido un vídeo de C&C sobre ella. El 6 de octubre del pasado año fue colgado en Youtube, y este 5 de octubre el gobernador de California Jerry Brown firmó la ley que avala el suicidio asistido, una iniciativa que había sido rechazada seis veces desde 1988.

La derrota en el mayor estado de EE.UU. ha sido una píldora amarga para las personas contrarias al suicidio asistido. Pero es también una oportunidad para aprender una lección de propaganda que ha quedado tan brillantemente ejemplificada en el vídeo de Brittany.

Contrata a profesionales. Hasta el caso de Brittany, los vídeos de C&C atraían la atención de solo unos pocos cientos o miles de personas. Pero el vídeo de ella ha sido visto 12 millones de veces. La hija de Dustin Hofmann, Allie, bien conocida en Hollywood, y que dirige una firma de relaciones públicas en Nueva York, creó una campaña multiplataformas, nombrada Twenty Nine Years (Veintinueve Años, la edad de Brittany), y se contrató a un especialista en story-telling para hacer el vídeo.

Crea un contexto religioso para la historia. Puede parecer paradójico, pero el vídeo de Brittany era profundamente espiritual en su retórica y lenguaje. Tal como el sufrimiento de Cristo redimió a la humanidad, el “paso” de Brittany aliviaría el sufrimiento de muchos otros.

Encuentra a una estrella que sea joven, atractiva y comunicativa, y preferiblemente blanca: ser joven es justamente una estrategia de marketing, pues la mayoría de las personas a los que se aplica el suicidio asistido son adultos mayores. Ser blanca probablemente ayude a C&C, toda vez que el movimiento pro-suicidio asistido es, por mucho, www (“worried, well and white” blanco). Se pueden identificar con Brittany.

Sonríe. No critiques. Celebra el amor. A pesar de las lágrimas de Brittany, una sonrisa pensativa se abrió paso. Irradiaba una felicidad resignada. Nunca criticó a los que se oponen al suicidio asistido, al menos no directamente.

Conviértalo en un asunto familiar. La clave del éxito del vídeo es el apoyo de la madre y el esposo de Brittany. Ella deseaba morir en casa, en su propia cama, rodeada de su familia y amigos. El vídeo, sutilmente, crea paralelos entre su boda y su muerte: ambas fueron celebraciones.

Haga una fiesta de emociones: el insistente sonido del piano como background subrayaba la sinceridad y serenidad de la decisión de Brittany, mientras ella entornaba los ojos.

En conclusión, el vídeo describe el suicidio asistido como una opción alegre, familiar y muy en sintonía con la fe. C&C le ha robado el manual a sus oponentes cristianos.

Copn los valores del contrario

Apelar a los valores propios de tus contrarios es la mejor manera de modular el voto de la gente en un ambiente tan polarizado, según una investigación científica reciente. En el Personality and Social Psychology Bulletin, los sociólogos Robb Willer, de la Universidad de Stanford, y Matthew Feinberg, de la Universidad de Toronto, señalan que las posiciones morales controvertidas son defendidas con dureza, pero si la discusión puede ser recontextualizada para apelar a las convicciones de los oponentes y no atacarlos, puede ser posible hacerles cambiar de opinión.

“Cuando se pide a la gente dar argumentos políticos morales, suele ofrecer aquellos en los que cree, y no los de sus oponentes, pero la investigación encuentra que ese tipo de argumento no es persuasivo”, apunta Willer.

Por ejemplo, en el mencionado estudio, los conservadores se mostraron escépticos acerca del matrimonio homosexual cuando este fue defendido sobre la base de la justicia y la igualdad, que son típicos eslóganes progresistas. Pero cuando se basaron en el patriotismo, la gente se lo pensó otra vez. La idea de que “las parejas homoparentales son orgullosos y patrióticos estadounidenses, que contribuyen a la economía y la sociedad norteamericana”, fue a menudo bastante persuasiva.

“Nuestra tendencia natural es formular argumentos políticos en términos de nuestra propia moralidad”, expresa Feinberg, “pero los argumentos más efectivos son los que se basan en los valores de aquel al que se está tratando de persuadir”.

Esta es la estrategia utilizada por C&C. En vez de confiar en los argumentos de autonomía, emanados de su propia filosofía libertaria, ha convertido el suicidio asistido en una cálida y ambivalente afirmación de los tradicionales valores familiares estadounidenses.