Cobayas animales y embriones humanos

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Duración lectura: 1m. 25s.

Contrapunto

Una buena noticia para los roedores. L’Oreal, el gigante de los cosméticos, ha decidido no volver a utilizar animales de laboratorio para probar la inocuidad de sus productos de belleza. Ha logrado perfeccionar otros tests que sirven para lo mismo. El movimiento antivivisección, que defiende los “derechos de los animales”, había lanzado desde 1989 una campaña internacional contra L’Oreal, campaña queha resultado muy desagradable para la compañía.

Esta decisión atestigua el creciente peso del movimiento animalista. En Francia el número de animales utilizados con fines de experimentación ha disminuido un 25% entre 1984 y 1990. La Sociedad nacional para la defensa de los animales, aunque se felicita por la decisión de L’Oreal, pretende ahora que tampoco se hagan experimentos con los embriones de pollo, a los que se inyectan sustancias más o menos corrosivas cuando aún están en el huevo. “Estos animales sufren y mueren así envenenados, asfixiados…”.

Esta creciente sensibilidad podría extenderse también en favor de una protección más amplia del embrión humano. El dolor del feto no parece afectar a los que presentan el aborto como un derecho. Al mismo tiempo, los embriones sobrantes en los procesos de fecundación artificial son susceptibles de ser empleados como material de experimentación. Y quienes propugnan recurrir al trasplante de células fetales para tratar ciertas enfermedades, prefieren ocultar que la obtención de células cerebrales vivas exige practicar la vivisección del feto.

En cualquier caso, algo se puede aprender de las asociaciones de defensa de los animales: no se echan atrás cuando se les acusa de querer imponer a los demás sus convicciones.

Ignacio Aréchaga

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