Roberta Metsola: una política contraria al aborto, hasta cierto punto

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Duración lectura: 5m. 42s.
Roberta Metsola

Roberta Metsola en la rueda de prensa tras su elección (Philippe Buissin / © European Union 2022 – Fuente: PE)

 

Bruselas.— En el video que presentó para su candidatura a la presidencia del Parlamento Europeo (PE), y que publicó en su cuenta personal de Twitter (@RobertaMetsola), Roberta Metsola aparece en la cocina de su casa charlando con sus cuatro hijos mientras estos comen distendidamente. Con esas primeras imágenes parece que Metsola ha querido destacar su figura como madre y esposa normal, aunque su vida no ha sido corriente, y prueba de ello es que con 43 años se ha erigido como la mujer más joven (y la tercera en la historia de la UE) en hacerse con la presidencia del PE.

A pesar de reunir una abrumadora mayoría de votos (458 de 690) de las tres familias políticas principales de la eurocámara –su propio grupo, el Partido Popular Europeo (PPE), más los socialistas y los liberales–, su nominación se ha visto empañada por un solo hecho. Casi toda la prensa europea, de todas las tendencias, ha destacado su posición antiabortista en la mayoría de las resoluciones parlamentarias que se han llegado a votar en el PE sobre este asunto. También han sido muchos los eurodiputados de la izquierda europea que han criticado su nombramiento. Algunos lo han calificado de “regresión”; otros, de “símbolo devastador”; los más neutrales, de “elección razonable”.

Sin embargo, fuentes consultadas por Aceprensa en el seno del PE se preguntan si realmente Metsola tiene convicciones contrarias al aborto o solo intenta dar voz a los malteses que la han votado. Malta es el Estado miembro más pequeño de la UE, de fuerte tradición católica y el único de la UE donde el aborto está prohibido en todos los supuestos. En 2004 se unía al bloque comunitario con una línea roja: no asumiría en ningún caso los posicionamientos de las instituciones comunitarias en esta materia.

“Es difícil saber si su posición antiaborto es personal, o simplemente se basa en su compromiso de representar a los malteses en el escenario europeo”

¿Postura personal?

“Es difícil saber si su posición antiaborto es personal, o simplemente se basa en su compromiso de representar a los malteses en el escenario europeo”, dice un funcionario del PE que prefiere permanecer en el anonimato. Lo cual no quita mérito a Metsola, teniendo en cuenta que la posición mayoritaria, incluso en el PPE, es a favor del aborto como “derecho reproductivo”.

Así, tan solo dos días después de su nombramiento para presidir del PE, el jefe de Estado francés Enmanuel Macron, que ostenta la presidencia europea, pidió en la Eurocámara la inclusión del aborto en la Carta de Derechos fundamentales de la UE. En la misma fecha, el PE debatía una resolución sobre los “derechos reproductivos sexuales de la mujer” en la que se pide el acceso al aborto para todas las mujeres. El día anterior, Metsola había prometido apoyar una declaración a favor del aborto promovida por Renew Europe, un grupo de eurodiputados liberales.

Un asunto que no está de más recordar es que una resolución como esa sirve únicamente para fijar posiciones políticas, puesto que todo lo que se refiere a los temas de salud no es competencia europea, y por lo tanto solo los Estados miembros tienen potestad para legislar en la materia. Y no se entienden esas posiciones enconadas en el bloque progresista cuando el aborto está legalizado ampliamente en 25 de los 27 Estados miembros. Además de Malta, solo Polonia limita sustancialmente el acceso al aborto, que desde hace un año solo se permite en situaciones muy concretas.

Funambulista

Pero volviendo a Metsola, su votación en contra de numerosas iniciativas a favor del aborto libre o de considerarlo un derecho humano, incluido el controvertido informe Matić, la sitúan en un papel casi de funambulista. En 2021 tampoco tuvo reparos en abstenerse una resolución que pretendía declarar como un crimen en la legislación europea los delitos de violencia de género.

La nueva presidenta del PE tendrá que compaginar su constante rechazo al aborto en sus votos como eurodiputada, con su posición institucional, sobre la que ya ha dejado claro que apoyará la opinión del Parlamento. Tras su nombramiento como cabeza de la eurocámara, los medios internacionales la “acribillaron” a preguntas sobre el aborto, tanto que ensombreció incluso el hecho de ser la mujer más joven y la primera en los últimos 22 años (la última fue Nicole Fontaine en 1999) que preside el PE.

Roberta Metsola se apresuró a dejar clara su actitud, una vez nombrada presidenta: “Mi posición es la del Parlamento Europeo, y es inequívoca. Estos derechos tienen que ser protegidos”. Y así ha contestado hasta una decena de veces asegurando que protegerá el “derecho” de las mujeres a abortar porque es la postura mayoritaria del PE.

Progresista entre los conservadores

Metsola ha destacado además por su posición “progresista” dentro de los conservadores, al asumir posiciones contrarias a su partido en temas sensibles como los derechos del colectivo LGTBI o en temas de inmigración, donde su defensa de un reparto más equilibrado de extracomunitarios ha suscitado recelos entre sus propias filas. También se ha mostrado a favor del derecho de asilo y ha sido una firme defensora del Estado de derecho en la UE como miembro de la comisión parlamentaria sobre la materia. Denunciando la corrupción en su propio país, Malta, pedía en 2019 la dimisión del primer ministro Joseph Muscat por considerarle sospecho de injerencia en la investigación del asesinato de la periodista Daphne Caruana.

Su peso y reputación como creadora de consensos, conocedora rigurosa de los temas europeos, implacable negociadora y trabajadora nata, han pesado más a la hora de su elección y quienes han intentado sembrar minas en el camino no han logrado su objetivo. Metsola trabajó anteriormente como asesora legal en la delegación maltesa ante la UE desde 2004 hasta 2012 y fue asesora de la anterior jefa de la diplomacia europea, Catherine Ashton. Dos funciones que le permitieron empezar a navegar en una burbuja europea donde ocupará a partir de ahora uno de los cargos más prestigiosos. Su anterior puesto como vicepresidenta de la Eurocámara, a las órdenes del recientemente fallecido David Sassoli, han demostrado su capacidad de liderazgo y de trabajo bien hecho.

Esto no va a impedir sin embargo que a partir de ahora se mire con lupa cualquier decisión que tenga que ver con los derechos de las mujeres y en los que tendrá sin duda que seguir ejerciendo de “funambulista”.

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