Aborto y cirugía estética

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Duración lectura: 4m. 42s.

Entre las propuestas definitivas del Comité de Expertos del Ministerio de Igualdad para la elaboración de una nueva ley del aborto se incluye, entre otras medidas, la posibilidad de que las adolescentes de 16 años puedan abortar sin necesidad de contar con el consentimiento paterno.

La ministra Bibiana Aído ha llamado la atención sobre la contradicción que, a su juicio, significa que a una menor de esa edad se le suponga madurez suficiente para casarse o tener relaciones sexuales, pero no para abortar. “No se trata de hacer una ley más permisiva -ha justificado-, sino más segura”. Sin embargo, entre las novedades que presuntamente hacen más “segura” la ley, no aparece la de garantizar mediante exámenes psicológicos que la menor tiene la madurez suficiente para tomar ella sola una decisión sobre el aborto ni para asegurar que no está siendo presionada por su pareja.

Precisamente en un momento en que la hija atraviesa una situación emocional conflictiva, y necesita apoyo para ver claro, lo más sensato es no dejar al margen a quienes más la quieren.

Curiosamente, y al contrario de lo que opina el Ministerio de Igualdad, la Junta de Andalucía ha puesto en duda recientemente la madurez que tienen los adolescentes para tomar algunas decisiones. En concreto la de someterse a operaciones de cirugía estética, hasta el punto de aprobar, hace tan sólo unos días, un decreto en Consejo de Gobierno que obliga a evaluar su nivel de madurez y descartar desórdenes que contraindiquen la intervención, especialmente trastornos relacionados con la imagen corporal.

De acuerdo con la nueva norma, las operaciones deberán estar plenamente justificadas y documentadas, además de presentar una relación razonable entre sus riesgos y beneficios. En este sentido, se regulan tanto las condiciones exigibles a los menores, como los requisitos y garantías que han de cumplir los centros, servicios y profesionales que participen en ellas.

Una de las exigencias de la anterior ley del aborto era la de informar a la mujer que quiere abortar de los riesgos que entraña la intervención y de las alternativas existentes, algo que no se cumple y sobre lo que la “segura” nueva ley, aún en fase de anteproyecto, tampoco parece pronunciarse, a juzgar por lo que ha dicho la ministra Aído. En los últimos años, el Foro Español de la Familia ha llamado la atención sobre este aspecto en las iniciativas legislativas populares presentadas en todas las comunidades autónomas. En ellas se pedía que se informara sobre las alternativas al aborto, entre ellas las que ofrecen fundaciones como Red Madre.

Freno a la cirugía estética juvenil

El reciente decreto de la Junta de Andalucía sobre operaciones de estética en adolescentes establece, por el contrario, que los menores deberán recibir toda la información sobre el acto quirúrgico, incluyendo indicaciones sobre los resultados que se esperan, con sus consecuencias y posibles riesgos, las contraindicaciones y las probabilidades de tener que repetir la intervención en el futuro. Con carácter previo a esta información, un profesional ajeno al centro o servicio sanitario responsable realizará el correspondiente informe psicológico, que será tenido en cuenta por el cirujano a la hora de tomar una decisión.

El consentimiento informado tendrá que recoger toda la información relacionada con la intervención, así como las tasas de éxito del centro y del cirujano en la técnica quirúrgica que se va a realizar.

Con respecto a la función de los padres, el decreto andaluz considera que, siempre y cuando el informe psicológico y la valoración médica sean positivos, los jóvenes de entre 16 y 18 años podrán tomar la decisión de someterse a la intervención, por lo que serán ellos mismos quienes suscribirán el consentimiento informado. No obstante, los padres deberán ser informados y su opinión será tenida en cuenta. En cualquier caso, como es difícil que el menor de edad tenga suficientes recursos económicos para operarse sin contar con la familia, será infrecuente que lo haga sin el consentimiento paterno.

En el caso de aborto, la ministra de Igualdad ha dicho que con la nueva ley las adolescentes podrán abortar sin consentimiento paterno, pero no ha aclarado si los padres serán al menos informados y sobre si su opinión valdrá algo en el caso de que su hija adolescente de 16 años quiera abortar. Probablemente, por estética.

Si la Junta de Andalucía quiere exigir más condiciones para poner freno a la cirugía estética juvenil, no parece que la decisión de quitar requisitos al aborto de las menores de edad vaya a traducirse en una conducta sexual más responsable. Cuando nada menos que 500 menores de 15 años abortaron en 2007 y cerca de 15.000 entre las de 15 a 19 años, y de ellas una de cada 10 lo hacía por segunda vez, da la impresión de que el remedio más inoportuno es transmitir a los jóvenes la idea de que el aborto es siempre un derecho.

Tal y como están las cosas, quizá resulte mucho más contradictorio que lo que afirma la ministra el hecho de suponer que una menor de esa edad tenga madurez suficiente para decidir que se mate al hijo que lleva en las entrañas y no la tenga para hacerse una liposucción o rellenarse los labios y los pechos.