Ni siquiera dando clases como joven profesor en Standford o en Nueva York, Wendell Berry, fallecido a los 92 años el pasado 31 de agosto en su rancho de Port Royal (Kentucky), se dejó seducir por los oropeles del ambiente intelectual. Tampoco lo tentó la fama literaria que se cosechaba sobre todo en la costa este. Quizá por ello, Wallace Stegner lo llamó “héroe” en una sentida carta y admiró que decidiera retirarse junto a su mujer, Tanya, a su Kentucky natal, tras comprar una granja.
Otro en su lugar se habría ufanado de esa decisión, pero Berry, que desde entonces cultivó con la misma serenidad y tesón la tierra y la escritura, no vio nada meritorio en su regreso. Port Royal era el hogar al que pertenecía.
Eso no quiere decir que su apues…
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