En 2020, Carlos Saiz realizó el cortometraje La hoguera, sobre una familia que conocía desde hace mucho tiempo. La relación entre el padre y el hijo, ambos llamados Lionel, era imposible, pero emprendieron un viaje juntos para ver a su hija y hermana a París. A partir de este suceso real, se construye esta ópera prima interpretada por sus verdaderos protagonistas.
Lionel tiene todas las señas de identidad del cine underground. El presupuesto es muy precario, al igual que el diseño de producción y la capacidad comunicativa de sus protagonistas. Sus expresiones son redundantes, espontáneas y, muchas veces, primarias, especialmente en el caso del padre, un personaje agrio con todos. Lo que engrandece esta historia es la óptica de los hijos, que observan y callan desde el respeto que les lleva a comprender al padre de una manera profundamente conmovedora.
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La película adquiere un tono que recuerda por su veracidad a documentales sociales como Ciudad sin sueño, Historias del Buen Valle o Entre dos aguas, pero con un intimismo dramático de reconciliación de los padres a través de los hijos bastante recurrente en la ficción española (El ser querido, Wolfgang, Enemigos). Gracias a la meritoria contención de los actores no profesionales, y a un guión que dosifica la evolución de los personajes, esta road movie termina componiendo un retrato conmovedor y matizado, aparentemente muy local, pero con un conflicto de filiación universal y fascinante.