A quienes tienen fijada en su mente la imagen de una Iglesia reducida a sus monumentales catedrales medievales, observadora pasiva del transcurrir de los siglos y sin nada que ofrecer a la modernidad, Onésimo Díaz, especialista en Historia Contemporánea y docente en la Universidad de Navarra, les ofrece un interesante volumen para despertarlos del sopor del prejuicio.
En De León XIII a León XIV: Qué ha hecho la Iglesia por el mundo desde 1878 hasta la actualidad, el autor pretende “ayudar a pensar a los lectores sobre el papel de la Iglesia en los acontecimientos históricos de los últimos años”.
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Con este objetivo, realiza un recorrido por una sucesión de eventos e hitos históricos en los que la Iglesia, por acción de los pontífices, de los ministros ordenados, de religiosos y de laicos con una ejecutoria notable en su vida, así como con sus enseñanzas, obras y ejemplos, ha llevado adelante el mensaje de Cristo y ha buscado encarnarlo en los ámbitos sociales, políticos, económicos y culturales de las naciones, con su búsqueda del bien común y la promoción de la persona.
El autor repasa varios de los temas sobre los que la Iglesia ha reflexionado y ha hecho aportes concretos, como los derechos humanos, las libertades civiles, la dignidad del ser humano, el trabajo, el decisivo papel de la mujer, el combate contra el flagelo del terrorismo, la calidad de la democracia, la necesidad de poner fin a los conflictos bélicos… Y lo hace de modo didáctico, recurriendo en muchos pasajes a obras literarias o cinematográficas que ilustran el punto específico de atención y que pueden suscitar el interés del lector por ampliar su conocimiento sobre el aspecto abordado.
En la obra se observan, hay que decirlo, algunos saltos temáticos abruptos que conspiran contra la cohesión textual; algunas digresiones que, por momentos, interrumpen la línea argumentativa. La frescura del estilo, sin embargo, y el deseo del autor de ofrecernos de modo ameno elementos clave para comprender mejor los fenómenos históricos que nos va presentando, contribuyen a hacer del libro una interesante propuesta para quien honestamente quiera superar esquemas manidos y enterarse de cuál ha sido la huella real de la Iglesia en los últimos 150 años.