En los años 90 la droga que llegaba a Europa de Latinoamérica empezó a tener una dura competencia: Turquía. En apenas unos meses, Gran Bretaña sufrió una verdadera avalancha de heroína que entraba sin control en el país. El gobierno decide tomar una decisión urgente: la selección de algunos funcionarios de aduanas como agentes clandestinos que se infiltren en estas bandas y acaben con el enemigo desde dentro.
Este punto de partida recuerda a las premisas de Fariña o Slow Horses, con un elenco de personajes sin demasiado carisma y con escasos medios económicos y técnicos que se enfrentan a redes internacionales de delincuencia. La serie comienza con un retrato –cargado de la emblemática ironía británica– de los componentes de este singular cuerpo de élite, especialmente del líder del grupo, interpretado por Steve Coogan. Pero el tono se hace más dramático conforme avanza la serie y se entrecruzan las historias personales de los funcionarios con la de las familias que han perdido a uno de sus miembros por culpa de la heroína.
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El creador de la serie es el británico Neil Forsyth, que ya había adaptado una historia real en The Gold (Filmin, 2025), un thriller algo más insípido sobre atracos de bancos. En el caso de Leyendas, aunque se sigue notando una cierta falta de imaginación en la resolución de las tramas y los clímax, la definición de personajes es más sugerente y el ritmo está más consolidado a lo largo de toda la serie. Una combinación de escenas de acción, giros inesperados e intimismo familiar algo evidente pero eficaz.