El británico Graham Greene pudo llenar su mochila de abundante material narrativo en sus andanzas por los muchos territorios en conflicto al término de la Segunda Guerra Mundial, cuando el avance del comunismo y el deseo de emancipación de numerosas colonias asiáticas y africanas colisionaron con el empeño de las metrópolis europeas de no perder sus dominios y, en el caso de EE.UU., con su deseo de evitar que se implantaran regímenes comunistas vasallos de Moscú en los Estados independientes que nacían.
En El americano tranquilo, Greene ubica la historia en Saigón, capital de Indochina en el turbulento período que va de finales de la presencia francesa en la región a la segmentación de Vietnam, con el norte en manos de las tropas comunistas…
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