La historia de una saga familiar sirve a Cherien Davis, directora, guionista y actriz de ascendencia norteamericana y palestina, como punto de unión para un relato de 70 años de heridas sin cerrar. A pesar de su metraje (casi dos horas y media), la película consigue mantener una tensión dramática con unos personajes que resultan cercanos y poliédricos.
Las discusiones entre el abuelo y el padre resumen dos modos de vivir el conflicto: la opción de rebelarse que acerca al martirio, o la de sobrevivir a costa del exilio y la humillación. Que los tres protagonistas masculinos de cada una de las generaciones sean interpretados por actores de la misma familia aporta un grado de autenticidad extraordinario.
La película podría apuntarse en mucho…
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