Apoteosis juvenil en la Fiesta de la Resurrección

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Fiesta de la Resurrección
A. Pérez Meca / Europa Press

La plaza de Cibeles, en Madrid, volvió a llenarse de jóvenes el 11 de abril en la Fiesta de la Resurrección organizada por la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP). El mensaje que envió el Papa marca cuáles son sus prioridades.

Desde 2023, la ACdP viene convocando a esta fiesta el primer sábado después del Domingo de Pascua. La cita muestra que que hay una corriente en auge de católicos orgullosos de celebrar su fe en público y sin complejos, y conscientes de que la alegría y la diversión son muy propios del mensaje cristiano.

Tras la proclama del DJ El Pulpo de que “los católicos no somos aburridos”, dio comienzo la fiesta, que registró una de sus mayores entradas en cuatro ediciones: 85.000 asistentes, en su mayoría jóvenes. Uno de los momentos más señalados de la noche llegó cuando el arzobispo de Madrid, el cardenal José Cobo, subió al escenario.

El mensaje del Papa

La fiesta comenzó con una bendición: “La Pascua es un motivo para injertarnos más en Jesús y siempre es una oportunidad para dejar que la fe continúe creciendo”. Y para sorpresa de los asistentes, el cardenal leyó una carta que León XIV dirigió específicamente a los congregados en la Fiesta de la Resurrección. La multitud respondió con el grito de “esta es la juventud del Papa”, el lema que arrancó con Juan Pablo II en las Jornadas Mundiales de la Juventud (JMJ) y que volvió a sonar a dos meses de que León XIV pise por primera vez suelo español como pontífice.

El mensaje es significativo de lo que el Papa marca como importante. Primero señaló que la certeza de la Resurrección “no pertenece sólo al pasado”, sino que “es una fuerza viva, capaz de renovar el corazón de las personas, reanimar la vida de la Iglesia y volver a encender en el mundo la alegría del Evangelio”. También valoró que la Pascua debe encontrar un lenguaje de música y encuentro comunitario, aunque advirtió sobre el emotivismo: “Nos pide algo más grande que una emoción pasajera; nos invita a dejarnos alcanzar por la Resurrección, para que también nuestra vida comience a ser nueva”. El tono del mensaje dejaba claro que León XIV no concibe estos encuentros como un fin en sí mismos, sino como un punto de partida hacia un compromiso más hondo.

León XIV aprovechó también para apuntar algunos de los asuntos que considera prioritarios para la Iglesia en España. Se refirió a los mártires españoles del siglo pasado como referente para los jóvenes de hoy: “No estáis llamados sólo a recordarlos, sino a apoyaros en su ejemplo para que Cristo vuelva a pasar por vuestras calles, para que la Iglesia recobre ardor, para que la verdad del Evangelio abra esos sepulcros en que se han convertido tantos corazones”.

De ahí pasó a una llamada directa a la evangelización: “Hacen falta jóvenes que no se avergüencen del Evangelio, comunidades que irradien esperanza, testigos capaces de hacer presente al Señor en cada ambiente, vidas encendidas que hagan visible la belleza de la fe. La evangelización no nace, ante todo, de estrategias, sino de corazones transformados por el Señor resucitado”.

“La Iglesia espera mucho de vosotros. Espera vuestra alegría, pero también vuestra hondura espiritual” (León XIV)

El Papa extendió ese deseo más allá de Cibeles y dirigió su mensaje a los cristianos de todo el mundo, especialmente a quienes viven en contextos de conflicto o indiferencia religiosa: “¡Cómo desearía que hubiera fiesta en todo el mundo! ¡Cómo desearía que en todas partes la alegría pascual encontrara voces, rostros y cantos! Pero más aún: ¡cómo desearía que la existencia misma de los cristianos se convirtiera en un concierto, en una gran armonía de fe, de unidad, de comunión y de caridad, capaz de anunciar al mundo que Cristo vive!”.

Hondura espiritual

La carta concluyó con una petición a los presentes: “La Iglesia espera mucho de vosotros. Espera vuestra alegría, pero también vuestra hondura espiritual; vuestra generosidad, fe y valentía para vivir como verdaderos discípulos del Señor”.

Y, a pesar de que la agenda de la visita era, en ese momento, una incógnita, León XIV confirmó que uno de los actos que se llevarán a cabo en Madrid será en la plaza de Cibeles. Mientras tanto, pidió que no cese el empeño de acercarse a Dios: “No dejéis pasar el presente; rezad, buscad a Cristo de verdad; no os conforméis con lo mínimo, porque la vida, con Cristo, vale la pena”. “Si Dios quiere, nos veremos en junio”.

Aunque el programa completo aún no es público, posteriormente la Santa Sede ha confirmado varios actos: en Madrid, una Vigilia con jóvenes en la Plaza de Lima y la mencionada Misa con procesión eucarística en Cibeles; en Canarias, una Misa en el Estadio de Gran Canaria y otra en el Puerto de Santa Cruz de Tenerife.

El presidente de la ACdP, Alfonso Bullón de Mendoza, valoró la respuesta del público como reflejo de un cambio en el ambiente social en torno a la fe: “La imagen de Cibeles completamente llena es la mejor prueba de que la fe está viviendo un momento de renovado impulso, especialmente entre los jóvenes, que buscan espacios como este para compartir su alegría y vivirla en comunidad. Hemos superado todas nuestras expectativas”.

El programa musical

La cita musical combinó estilos y propósito. La primera actuación de la velada fue la de Ángel Catela, un joven de 21 años ganador del concurso Música y Fe, impulsado por la ACdP, que interpretó Gólgota, una canción propia

También subió al escenario el icónico grupo de rumba flamenca Gipsy Kings. Liderados por André Reyes, interpretaron algunos de sus temas más conocidos, entre ellos Bamboleo y Volare: “Estamos aquí para dar gloria a Dios, es un día del amor”.

A continuación actuó Liz Mitchell, vocalista de Boney M –uno de los grupos más taquilleros de los años setenta–, con canciones como Rasputin, Sunny y Daddy Cool. Mitchell, en una apoteosis de cercanía al público, bajó a hablar con algunos de los asistentes, se hizo fotos e incluso hizo subir a algunos niños a bailar al escenario. Entre actuación y actuación, DJ El Pulpo mantuvo el ritmo con temas como Madre Tierra (Oye) o Vivir mi vida.

El cierre corrió a cargo de Hakuna Group Music, el movimiento juvenil nacido en la Jornada Mundial de la Juventud de Río de Janeiro de 2013 a partir de la petición que hizo a todos los jóvenes el Papa Francisco: “Hagan lío”. El grupo repasó su repertorio –Baila y déjate de historias–, Temblando de gozo, Madre de Hakuna– antes de que la velada terminara con la Salve Rociera.

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