Sin exageración, Jürgen Habermas, fallecido el pasado 14 de marzo a los 96 años, puede ser considerado el filósofo alemán –y europeo– más importante de la segunda mitad del siglo XX. Afirmarlo no es un mero tópico, si partimos de la evolución del pensamiento posmoderno y de la disolución contemporánea de las certezas.
Frente a Jacques Derrida o Richard Rorty, Habermas se presenta pertrechado de una vasta erudición, roqueño en la defensa de una verdad que, aunque entendida en términos dialógicos, al menos continúa siendo, para él, el objeto propio y específico del oficio filosófico.
La razón práctica y el positivismo
Heredero de la tradición continental y hermanado con los grandes filósofos, como Kant o Hegel, podría dar la impresión de que …
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