Mímesis, la obra que Erich Auerbach (1892-1957) publicó en 1949, transformó por completo el panorama de la literatura comparada y exploró, de un modo que después han aprovechado otros, la forma en que los libros dejan traslucir la vida. Sorprende saber que su autor escribió ese caudaloso ensayo sin apenas acceso a las fuentes, en Estambul, lugar al que huyó desde Alemania tras el ascenso de los nazis al poder.
Auerbach, sin embargo, fue algo más que un filólogo: se descolgó por las laderas de la filosofía de la cultura y, nutrido en las aguas de Dante, Montaigne o Vico, reivindicó un humanismo de factura universal. Sabía que muchos sueños se han esculpido en letras y que solo una cultura más acendrada, y verdadera, puede salvar al individuo…
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