5 interrogantes sobre la captura de Maduro por Estados Unidos

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Nicolás Maduro, Donald Trump
miss.cabul/Shutterstock

La captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, realizada por fuerzas estadounidenses el 3 de enero, deja abiertos varios interrogantes. Hemos pedido a algunos expertos una primera valoración de los hechos y un pronóstico del futuro inmediato.

¿Es una intervención legítima?

Una cuestión básica que se plantea es si la intervención en Venezuela es legítima. En EE.UU., la oposición demócrata sostiene que no lo es porque el presidente Donald Trump necesitaba el plácet del Congreso para ordenar una acción armada en el extranjero. Fuera de EE.UU., la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum y su homólogo colombiano, Gustavo Petro, han condenado la captura de Maduro. El presidente argentino Javier Milei y el presidente electo de Chile, José Antonio Kast, la han celebrado.

Antonio R. Rubio, colaborador de Aceprensa, especialista en relaciones internacionales, responde que la intervención es ilegítima, “porque es contraria a la soberanía e independencia de un país; viola la Carta de las Naciones Unidas y también la Carta de la Organización de Estados Americanos”. Claro que la justificación oficial va por otro lado, añade Rubio: “Se presenta también como un asunto de política interna norteamericana. Se detiene a un peligroso criminal que ha sido denunciado por narcotráfico ante un juzgado de Nueva York, y así habrá menos droga y menos inmigración, supuestamente. Recuerda, como muchos han dicho, el caso del general Noriega en Panamá, que pasó casi veinte años en una cárcel norteamericana y finalmente terminó en una francesa porque fue extraditado”.

Por su parte, Alejandro G. Motta Nicolicchia, analista venezolano y también colaborador de Aceprensa, ha subrayado algunos matices en una entrevista para la emisora mexicana Image Radio. “Lo primero es entender que esto no es una invasión militar, sino la captura de una persona que había usurpado el poder en Venezuela y que está acusada por la justicia norteamericana de narcotráfico. Esto es: no se capturó un presidente en ejercicio ni siquiera porque fuera antidemocrático, ni porque viole derechos humanos –que ambas cosas aplican en su caso–, sino por narcotráfico”.

También hemos hablado con Heinor Berríos, que fue miembro de la Unidad Democrática del estado Zulia –al que pertenece Maracaibo– y coordinador regional del partido opositor Vente Venezuela, hasta que tuvo que exiliarse. El régimen de Maduro, dice, “es una dictadura criminal, y delante de las narices de la comunidad internacional”. Se puede discutir si hubo violación de la soberanía; “pero el bienestar y bien común de todos los ciudadanos venezolanos está por encima de eso”. En conclusión: “Tal vez no sea tan ‘legal’ y normativo, pero es legítimo. El mundo tiene que cambiar, no podemos ver al ‘vecino’ muerto de hambre y que lo están matando, literalmente, y hacer la vista gorda”.

Nicolás Maduro, capturado
Nicolás Maduro, tras su captura por fuerzas estadounidenses (foto remitida por el Gobierno de Estados Unidos)

¿Habrá cambio de régimen?

La siguiente cuestión es si Trump va a provocar un cambio de régimen en Venezuela, al parecer mediante una salida negociada del gobierno chavista. Eso se deduce de la declaración de Trump en la rueda de prensa de ayer en Mar-a-Lago: según él, EE.UU. gobernaría Venezuela hasta que se consumara una transición pacífica a la democracia. En la misma ocasión, el secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó que ha mantenido conversaciones con la vicepresidenta de Maduro, Delcy Rodríguez, y que ella va a colaborar, pues no tiene otra opción. Pero el mismo Trump dijo que podría haber una nueva intervención armada.

“El chavismo en Venezuela no se termina apresando a Maduro. Hay una estructura nacional armada, y esa realidad política y social no se puede borrar, porque caeríamos en una fase de violencia en las calles” (Heinor Berríos)

Alejandro Motta señala que, de momento, el gobierno chavista sigue al mando. “Tanto la segunda persona en el poder, que es Delcy Rodríguez, la vicepresidenta, como el tercero, que es Diosdado Cabello, que tiene sobre todo poder e injerencia importante en el sector militar, han dado declaraciones públicas por el canal del Estado, que sigue controlado por el régimen”. Hasta ahora, pues, la intervención se limita a la detención de Maduro y su esposa. “No hay una ocupación, no hay tropas en tierra ahora, no hay ningún tipo de presencia militar [estadounidense] en Venezuela en este momento”.

Heinor Berríos anota: “El chavismo en Venezuela no se termina apresando a Maduro. Hay una estructura nacional armada, inclusive con los llamados colectivos, que están organizados, y esa realidad política y social no se puede borrar, porque caeríamos en una fase de violencia en las calles, de pueblo contra pueblo –una especie de guerra civil–, y controlar eso es complicado”.

Para Antonio R. Rubio, la captura de Maduro, “a diferencia de Irak, no es una intervención para derribar a un tirano, y está por ver si supondrá un verdadero cambio de régimen a pesar de las amenazas de Trump a los dirigentes chavistas”.

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¿Qué papel tendrá la oposición venezolana?

Si el actual gobierno venezolano ha de dar paso a otro, el sucesor lógico sería Edmundo González Urrutia, que goza de amplio reconocimiento internacional como verdadero ganador de las elecciones presidenciales de 2024, amañadas por el régimen. Junto con él, merece un lugar prominente María Corina Machado, premio Nobel de la Paz, líder del movimiento opositor que presentó a González como candidato por haber sido ella inhabilitada por el régimen.

La captura de Maduro “es una acción unilateral por parte de Donald Trump. No ha habido participación directa de la oposición venezolana, ni tampoco del gobierno legítimo de Edmundo González y de María Corina Machado. Eso me preocupa” (Alejandro G. Motta Nicolicchia)

En su mensaje a la nación, el mismo 3 de enero, Machado declara que, después de que Maduro haya rechazado una salida negociada, “el gobierno de los Estados Unidos ha cumplido su promesa de hacer valer la ley. Llegó la hora de que la soberanía popular y la soberanía nacional rijan en nuestro país. Vamos a poner orden, liberar a los presos políticos, construir un país excepcional y traer a nuestros hijos de vuelta a casa”. Y reclama que González sea de inmediato reconocido como presidente.

Pero en la rueda de prensa, Trump no mencionó a González y, en respuesta a una pregunta, descartó a Machado, de la que dijo que “no tiene apoyo o respeto en el país” para gobernar.

A juicio de Berríos, “la oposición venezolana está muy dividida, y creo que Trump lo tiene claro; por eso me imagino que dejará un tiempo a Delcy Rodríguez y su equipo en la transición. Dicen que lo está evaluando con sus expertos políticos, entre ellos Marco Rubio; el futuro inmediato está en manos de Rubio”. Pero “debe haber un acuerdo nacional” entre los venezolanos, añade: “No somos ‘patio trasero’ de nadie”.

Motta resalta que el asalto estadounidense en Caracas “es una acción unilateral por parte de Donald Trump”. O sea, “no ha habido participación directa de la oposición venezolana, ni tampoco del gobierno legítimo de Edmundo González y de María Corina Machado”. Y concluye: “Eso a mí me preocupa un poco”.

“La intervención demuestra que EE.UU. ha vuelto a la Doctrina Monroe, olvidada después de la Guerra Fría. Concentrado en Asia-Pacífico y Oriente Medio, EE.UU. abandonó durante décadas a América Latina. Ahora parece haberse acordado de ella” (Antonio R. Rubio)

¿Se inaugura una nueva era de intervencionismo de EE.UU. en Latinoamérica?

“La intervención demuestra –dice Antonio R. Rubio– que Estados Unidos ha vuelto a la Doctrina Monroe, olvidada después de la Guerra Fría. Concentrado en Asia-Pacífico y Oriente Medio, Estados Unidos abandonó durante décadas a América Latina. Ahora parece haberse acordado de ella. Se rumorea que Marco Rubio está detrás de todo esto y que el próximo objetivo sería Cuba, e incluso Nicaragua. Por de pronto, se ha creado la ilusión de que una acción quirúrgica contra Cuba podría llevarse a cabo. También en los 90 se hablaba de la hora final de Castro, pero todo siguió igual”.

Motta opina que “el tablero geopolítico en América Latina va a empezar a moverse, y se va a poner un poco a los presidentes a decidir de qué lado van a estar”. Sin embargo, “creo que en la medida en que haya una colaboración en la lucha contra el narcotráfico a favor de Trump y de los Estados Unidos, otros países no deben temer” a una intervención norteamericana como en Venezuela.

Rubio anota que, si el narcotráfico es la justificación de la intervención en Venezuela, EE.UU. podría hacer lo mismo con México. De hecho, “los carteles mexicanos son más poderosos y peligrosos”. “Pero el régimen de AMLO y su sucesora ha sabido lidiar con Trump todos estos años. Trump no les amenaza con utilizar la fuerza”.

Rubio añade otro posible motivo de los norteamericanos: “Otros especulan sobre si Estados Unidos quiere expulsar a China de su ‘patio trasero’ latinoamericano, y de paso a Rusia e Irán”. Ahora bien, “China ha llenado muchos vacíos en esa región, y no será sencillo excluirla”.

¿Se avecina entonces una época de mayor entendimiento de EE.UU. con sus vecinos del sur? “Se diría –observa Rubio– que el panorama político de ‘derechización’ en los procesos electorales favorecería al trumpismo, pero se olvida un factor importante: si Trump es nacionalista, los políticos latinoamericanos también lo son, y no solo los de izquierdas”.

¿Qué repercusiones puede haber en la política de China y Rusia?

Los gobiernos chino y ruso han condenado la intervención norteamericana en Venezuela y han apoyado la convocatoria de una sesión extraordinaria del Consejo de Seguridad de la ONU, solicitada por la representación venezolana. Otra cuestión es, pues, cómo afectará la operación para capturar a Maduro en la geopolítica de las potencias.

“Muchos –indica Antonio R. Rubio– dicen que crea un precedente y que justifica la actuación de ambos países en Ucrania y Taiwán. Pero hay que tener en cuenta que Vladímir Putin y Xi Jinping no justificarán su agresión en estos casos por los intereses de sus países. Trump no oculta sus intereses económicos en Venezuela respecto al petróleo. Siempre hay factores económicos, pero tanto el líder ruso como el chino desarrollan un discurso historicista y nacionalista con respecto a Ucrania y Taiwán: una sola Rusia y una sola China, y lo venden así a sus pueblos. Es, dicen, una empresa de ‘liberación y unificación nacional’. No hacen referencia a los temas económicos ni a los negocios como hace Trump. Llama la atención que Trump quiera volver a los años 70 en que fue nacionalizado el petróleo venezolano. Hay que indemnizar a las compañías norteamericanas perjudicadas y explotar el petróleo, y los beneficios, según Trump, alcanzarán al pueblo venezolano”.

No tiene por qué haber cambios en las posturas china y rusa. En el caso de la guerra en Ucrania, la operación militar en Venezuela no parece que quite ni añada a EE.UU. nada de su –hasta ahora exigua– capacidad para arrancar concesiones a Putin.

2 Comentarios

  1. Aunque estas reflexiones eran acertadas en un primer momento, posiblemente ahora, tras conocer los pactos con Delcy Rodríguez y los intereses económicos de Estados Unidos, cabría matizar (actualizar) este análisis.

  2. Se agradece esfuerzo de profundizar frente a simplismos y posicionamientos. Es interesante la cuestión de la legitimidad para romper la legalidad. El principio de no injerencia está lejos de ser un concepto moral sino práctico en cuanto evitar escalada conflictos y la cruda realidad que no suele ser tan sencillo como eliminar un tirano. Pero frente a quienes apelan ahora a la “legalidad internacional” como si fuera el 11 mandamiento: ¿Era ilegítima la intervención contra serbia en los Balcanes en función q Rusia ejerciera o no su derecho de veto? ¿Lo legítimo es pedir q los ciudadanos de un país con un gobierno no democrático que resuelvan sus problemas con una guerra civil frente a una una intervención externa con menos víctimas? ¿Intervenir contra Franco (o la posible participación en atentado a Carrero Blanco) hubiera sido acto ilegítimo contra soberanía, al margen de si buena idea? Probablemente lo prudente sea seguir ciñéndonos a instituciones como la ONU y está intervención habrá q ver si cambia algo aparte de interés por petróleo ( qué decepción para partidarios intervención y q respiro para contrarios por dar alas a su relato la rueda de prensa de Trump) pero atribuir las valor legitimador en sentido de autoridad moral…
    De hecho un cínico podrá decir q confía en la ONU para este conflicto, q acatará su legalidad si la ONU ejecuta una resolución, q legalmente requiere q EE.UU. no quiera ejercer su veto.

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