Freida McFadden es una médico neoyorkina y autora de un puñado de best-seller, quizás uno de los más conocidos es la serie La asistenta, una domestic noir que protagoniza una joven de pasado problemático que acepta un trabajo en una casa acomodada con un matrimonio, aparentemente, de ensueño. Solo aparentemente (como ocurre en casi todos los títulos de este género).
Como thriller, la propuesta funciona de manera elemental. El giro central —sorprendente solo para quien no conozca la historia— es el propio de una novela de misterio de consumo rápido. Y, al margen de ese golpe de efecto, la película no ofrece ni demasiado desarrollo narrativo ni apenas profundidad psicológica.
Los personajes son planos y, una vez reveladas las cartas, no hay complejidad moral que sostenga la tensión, como sí ocurre por ejemplo en Perdida, un título que comparte con La asistenta algunos rasgos pero que tiene mucha más calidad cinematográfica.
Quizás como consecuencia de esa falta de profundidad, la puesta en escena insiste en explotar, primero, el atractivo físico y la sensualidad de la protagonista y, después, la violencia descarnada en el tramo final de la cinta.