Betania. Madrid (1996). 49 págs. 1.000 ptas.
La elegía es un canto de dolor. Y este es el origen de Tiempo de elegías: el dolor “por la muerte más amada”; sin embargo, ya en el primer poema advierte Ramoneda que el suyo no es “un verso triste”, que gozo y dolor forman parte de la vida y que -como dice más adelante- el dolor es “habitante solidario de este mundo”.
Tiempo de elegías tiene dos partes, “Vosotros” y “Elegía de julio”, cada una con un tono propio. En la primera se observan tres corrientes internas: reflexión sobre el paso del tiempo y la muerte; exaltación de la naturaleza, y una voz más íntima y personal, que aparece entre paréntesis. Todas tienen algo en común: el autor dialoga sobre el paso del tiempo y la muerte con un tú/vosotros que da sentido a la vida. A veces, también es una geografía íntima de la niñez y la adolescencia. Siempre se constata el dolor y la alegría de vivir; tal vez por eso se entremezclan versos doloridos con magníficas imágenes exaltadoras de la naturaleza: “el oro de los pájaros, pétalos del aire”, “la nieve, lento silencio que cae”, etc. No es una visión simplista o desesperada, sino madurada “por el peso amoroso de este mundo”.
Al final de la primera parte aparecen otras dos elegías con registros diferentes. “Elegías de marzo” son dos poemas muy distintos: un emotivo llanto por la infancia pasada y una dura crítica social del poeta-hombre, “dolorosamente feliz con mi fracaso”. “Elegía de mayo” es el único poema del libro con fecha (¿la fecha de una muerte?), el más directo, el más despojado de símbolos y figuras, el más desconsolado: “que alguien venga a subrayar en mi alma tu ausencia / todo se me desvanece en nadie”.
“Elegía de julio” es la segunda parte. Y como “Elegía de mayo”, es una poesía cercana, directa, reforzada por numerosas imágenes concretas y por procedimientos rítmicos más evidentes que potencian el sentimiento profundo del poeta, su perplejidad ante la muerte, su dolor. “Esta es tu muerte y la de nadie más, / por eso duele tanto”. En medio de las estaciones -sus poemas recogen ese ciclo- la naturaleza (el hayedo, la nieve, los pájaros) también acompaña al poeta y surge la certeza: “Si hay dolor, hay Alguien y un sentido”.
Tiempo de elegías es un hermoso libro, ajeno a las modas actuales que raramente ofrecen estas voces, estos ámbitos. Y, sin embargo, es la diaria actualidad del dolor y la esperanza que recorre la literatura desde siempre. Luis Ramoneda (Cervera, 1954), crítico literario y autor de varios libros de prosa y de poesía, actualiza y renueva los tópicos literarios de la muerte y el paso del tiempo. El lector podrá sentir y reflexionar, llevado por un lenguaje que ni entorpece, ni deslumbra. Casi sin notarse resulta extraordinariamente eficaz.
Pedro L. López Algora