Destino. Barcelona (2006). 349 págs. 33 €.
Este libro hace un recorrido por la vida y obra de mujeres artistas desde el Renacimiento hasta nuestros días, con ánimo de reivindicar a las que fueron marginadas. El tema atrae, a pesar de los peligros que implica acometer el estudio sólo con “patrones de calidad masculinos” o bien “intentando encontrar características específicamente femeninas”. Partiendo de la idea de que “sí existen predisposiciones o mayor presencia de ciertos temas en el arte de las mujeres”. Combalía selecciona setenta y cuatro artistas, un número apreciable aunque esta amplia representación va en detrimento de la calidad del estudio de sus aportaciones al arte.
Cada jueves, lo mejor de Aceprensa en una newsletter gratuita.
El libro está destinado a un público amplio, y dedica especial protagonismo al siglo XX. Aunque es notable el trabajo de recuperación de figuras -algunas apenas conocidas-, Combalía presenta una crónica de datos sin profundizar demasiado en aspectos estéticos; los logros artísticos de Kauffmann, Vigée-Lebrun, Frida Kahlo o Georgia O’Keeffe quedan así difusamente esbozados. Destacan los capítulos sobre Berthe Morisot y Mary Cassatt, en los que descubre cómo las figuras “expresan una muy particular sensualidad e intimidad del universo de las mujeres y los niños”. La expresión del dolor en la obra de Käthe Kollwitz, la influencia del arte popular ruso en Goncharova, lo primitivo y mágico de las esculturas de Bárbara Hepworth, son algunos de los aspectos que reconoce la autora buscando la “feminidad” pictórica en las diferentes creadoras.
Teresa Herrera Fernández-Luna