Despojos de guerra

Tusquets. Barcelona (2007). 384 págs. 20 €. Traducción: Noemí Sobregués Arias.

AUTOR

TÍTULO ORIGINALWar Trash

GÉNERO

Ha Jin (1956) es un prestigioso autor chino exiliado en Estados Unidos con una sólida trayectoria literaria entre la que destacan las novelas En el estanque, En la espera y Sombras del pasado (ver Aceprensa 14/06), novelas ambientadas en la China comunista. En Despojos de guerra mantiene la misma línea, aunque en esta ocasión utiliza un argumento más histórico: la intervención de China en la Guerra de Corea en la década del cincuenta del siglo pasado. La forma utilizada son unas supuestas memorias que escribe muchos años después uno de los jóvenes militares que participaron en aquella contienda. Ha Jin desea que el libro tenga un valor documental, de ahí que la exactitud histórica sea uno de los rasgos más destacables de esta dura novela que describe la vida cotidiana de un preso de guerra.

En 1949, el año de la llegada de los comunistas al poder en China, Yu Yan era un estudiante de la Academia Militar de Huangpu. En 1951, fue trasladado a Hubei, una provincia limítrofe con Manchuria, donde los miembros del ejército chino fueron preparados para entrar en Corea como los denominados Voluntarios del Pueblo Chino, artilugio retórico que se inventaron para justificar su presencia a favor de los norcoreanos. Pocos meses después, fue hecho prisionero por un destacamento estadounidense y trasladado al Hospital de Pusán para recuperarse de una herida en la pierna. A partir de ese momento comienza su peregrinaje como prisionero de guerra, primero en Pusán, luego en la Isla de Koje y más tarde en la de Cheju.

En el ejército chino hay una importante división, pues muchos militares son nacionalistas, partidarios de Taiwán y enemigos acérrimos del comunismo. Gracias a su conocimiento del inglés, Yu ejerce de intérprete y participa de las decisiones que se están tomando sobre el futuro de estos militares. Yu desconfía a la vez de los nacionalistas y de los comunistas, pero es partidario de regresar a China para estar con los suyos.

Todos los protagonistas son ficticios, pero, como escribe el autor, los acontecimientos y los detalles son reales. Ha Jin muestra las motivaciones políticas de los dos bandos, los enfrentamientos con los militares norteamericanos que controlan los campos de prisioneros y la organización interna de estos campos, en manos de los jefes militares chinos.

Ha Jin consigue que su novela sea totalmente verosímil, un certero testimonio de las consecuencias de la guerra de Corea y del modo de vida de un campo de prisioneros. Con gran habilidad sitúa perfectamente la narración en un dramático contexto histórico.

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