Tras la derrota en Maine, el movimiento gay se pregunta qué hacer

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Duración lectura: 2m. 7s.

El matrimonio gay ha perdido en el estado de Maine, donde parecía que tenía fácil ganar (ver artículo relacionado), y sus partidarios se preguntan cómo ganar terreno a partir de ahora si no logran convencer a la gente. La periodista Abby Goodnough examina en The New York Times (5-11-2009) las reacciones del movimiento homosexual tras este revés.

El movimiento gay ha sufrido en Maine una “aplastante derrota”, dice Goodnough, pese a que tenía “mucho más dinero y muchos más voluntarios” y jugaba en terreno favorable, pues “Nueva Inglaterra ha sido más receptivo al matrimonio homosexual que ninguna otra región de Estados Unidos”.

Pero esa amplia aceptación (cuatro de los seis estados de Nueva Inglaterra han legalizado el matrimonio gay) no había sido sometida a la prueba de las urnas. “Maine, con sus inclinaciones libertarias, parecía ofrecer una excelente oportunidad de cambiar la tendencia nacional de rechazo de la igualdad matrimonial mediante voto popular. En vez de eso, Maine se ha convertido en el 31 estado que veta el matrimonio homosexual en referéndum”.

El movimiento gay había visto unos nuevos aliados en los parlamentos estatales una vez que los de Maine, Vermont y New Hampshire aprobaran el matrimonio homosexual. Ahora no está claro que los políticos, el presidente incluido, vayan a querer arriesgarse a perder favor popular por defender la causa gay.

Goodnough cree que la derrota en Maine ahondará la división en el movimiento gay en torno a la estrategia que seguir en adelante. La campaña en Maine se ha basado en poner cara amable, insistir en que los homosexuales que quieren casarse son como los demás, familias normales, dignas de la misma consideración legal que las otras, y llamar a la puerta de las casas para explicarlo personalmente. El resultado del referéndum muestra, según los partidarios de este método, la necesidad de insistir, para llegar a mucha más gente mediante tales conversaciones.

Pero, según otros, el fracaso en Maine es prueba de que hace falta pasar a tácticas más agresivas, como acelerar la preparación de un contra-referéndum en California, para revocar el del año pasado, que introdujo en la Constitución del estado el matrimonio gay. Sin embargo, “el resultado en Maine confirma que los votantes son reacios a respaldar el matrimonio homosexual, como muestran las encuestas nacionales, aunque la diferencia se está acortando. Y los partidarios reconocen que preferirían claramente evitar referendos”.

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