Texas: “Deje el arma fuera, sea o no forastero”

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Duración lectura: 1m. 52s.

A finales del año pasado la Cámara legislativa de Texas autorizó a sus ciudadanos a llevar un arma de fuego oculta. Pero, en una inesperada reacción, catorce de las veinte ciudades más importantes del Estado han prohibido ya llevar armas en los edificios públicos y en otros lugares. Y numerosos comercios, empresas e iglesias han colocado carteles contra las armas. La encarnizada batalla se está dando de ciudad en ciudad, de edificio en edificio.

Desde el 1 de enero Texas se ha convertido en el vigésimo sexto Estado que autoriza a lleva un arma de fuego oculta. ¿Por qué oculta? Quizá para conservar las apariencias de sociedad civilizada. Para gozar de este derecho, es preciso haber cumplido 21 años, carecer de antecedentes penales, estar en su sano juicio, no ser toxicómano, realizar un entrenamiento de 15 horas y un examen de tiro y pagar una licencia de 140 dólares. El arma debe ir oculta y no puede llevarse al entrar en escuelas, hospitales, iglesias, tribunales y comisarías de policía.

Desde que se aprobó la ley, 171.000 personas solicitaron el permiso y más de 4.000 lo habían obtenido a mediados de enero. Pero si insisten en ir armadas, ahora se exponen a no poder entrar en muchos sitios. Cada vez más ciudades están prohibiendo llevar armas en los edificios públicos, en los autobuses y en algunos parques, utilizando sus competencias legales.

Lo mismo están haciendo locales comerciales y privados, a los que la ley concede la posibilidad de prohibir la entrada con armas. Aunque no sería necesario porque ya lo prohíbe la ley, iglesias y sinagogas han colocado carteles que dicen: “Bienaventurados los pacíficos. Por favor, no están permitidas las armas”.

Los partidarios del derecho a llevar armas dicen que los municipios están yendo más allá de sus competencias. Pero el no respetar una ley local puede suponer una pena de hasta dos años de cárcel y multa de 5.000 dólares. Es de esperar que el asunto se ventile en los tribunales. Pero partidarios y adversarios de las armas reconocen que Texas es el primer Estado donde se produce una oposición tan fuerte y tan amplia.

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