También muchos británicos siguen en el hogar paterno después de los 30

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Duración lectura: 2m. 11s.

Gran Bretaña -y más especialmente Inglaterra- era uno de los países europeos donde los jóvenes se independizaban más pronto, entre los 18 y 20 años. Sin embargo, ahora más de 600.000 familias tienen en casa hijos de entre 27 y 29 años; y más de dos millones, hijos mayores de 30 (de estas, alrededor de un millón tienen hijos de 36 años o más).

Los datos proceden de un estudio de Prudential, una multinacional de servicios financieros, sobre el ahorro en los hogares británicos. Aparte de la “novedad cultural” que supone este fenómeno en Gran Bretaña, el estudio subraya lo que significa en la economía familiar, ya que en la mayoría de los casos los hijos siguen dependiendo de los padres, y muchos de estos ya están jubilados.

A medida que han ido cumpliendo años, estos jóvenes han recibido diferentes denominaciones (generación “boomerang”, porque en un primer momento se marcharon pero volvieron al cabo del tiempo por desempleo, rupturas conyugales, etc.; “homebounders”, porque conjugaban el deseo de marcharse y la incapacidad para ponerlo por obra…). El coste de la vivienda sigue siendo el mayor obstáculo para que los jóvenes abandonen el hogar paterno.

El problema principal al que se enfrentan los padres es el económico. El 30% de estos jóvenes no tienen empleo, pero el 49% trabajan a jornada completa. Sin embargo, el 60% de los que trabajan no aporta nada en casa y solo el 30% entrega algo (una media de 135 euros al mes). Junto con esto, cuatro de cada diez padres afirman que siguen ayudando a sus hijos, incluso cuando ya se han marchado de casa.

Un problema añadido es que estos jóvenes tienen necesidades económicas más exigentes. Según el estudio, cerca de 9 millones de familias ayudan a sus hijos mayores de 18 años con aportaciones a cuentas de ahorro o productos de inversión; cerca de 8 millones a pagar los estudios superiores; 6,5 millones a la compra de un vehículo; cerca de 5 millones a la compra de una casa, etc. En el último año, los hijos mayores de 18 años han costado a medio millón de familias entre 14.300 y 28.600 euros.

El estudio de Prudential tiene la finalidad clara de animar a los padres con hijos mayores en casa a contratar productos financieros. Y aunque se podría sospechar del consejo de una empresa que trabaja precisamente en ese sector, quizás haya que valorarlo, a la vista de la tendencia europea, pues no resulta fácil estirar la pensión cuando llega el momento.