Suecia: los jubilados, puntal de la sociedad civil

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Los jubilados, lejos de ser un sector improductivo, se están convirtiendo en un nuevo puntal de la sociedad civil. En Suecia, según un reciente estudio, los jubilados son los que más trabajos realizan como voluntarios, su número está en constante aumento y emplean en ello varias horas al día.

El estudio realizado por Eva Jeppsson Grassman, del Departamento de Trabajo Social de la Universidad de Estocolmo, se centra en el periodo 1992-2005 y está hecho mediante entrevistas a personas mayores de 60 años. En la presentación de las conclusiones la profesora Jeppsson dijo que es un error pensar que en nuestra sociedad del bienestar no se lleva ya “el ser servicial y tener la disposición de ayudar”.

Esta disposición se observa sobre todo en los jubilados, que tienen tiempo y ganas de hacer algo por los demás, ya sean familiares o no. Ningún otro grupo ha contribuido tanto como los pensionistas en estos últimos 15 años. En absoluto se les puede considerar únicamente como receptores de cuidados -de tratamientos hospitalarios, de atención médica- porque, en realidad, siguen siendo muy productivos. Según el estudio, de cada dos jubilados uno colabora en asociaciones de voluntariado por lo menos 15 horas al mes. Se trata de trabajos en organizaciones de vecinos, o bien de ayudas a amigos y parientes.

En la comparación por sexos destaca que son más los hombres que hacen labor de voluntariado, pero las mujeres que la hacen dedican más tiempo. Dentro de ese grupo, las que más trabajan son las mujeres de 75 años para arriba. Algo más de la mitad de estas mujeres dedican 60 horas al mes a trabajos de voluntariado. Se trata de trabajos del hogar (fuera de su propia casa), de pequeños recados, cuidado de niños, compañía a enfermos u otras personas necesitadas, etc. Los beneficiarios de estas acciones suelen ser personas que no son parientes, aunque también aumenta el tiempo de dedicación a la familia. Lo más común es que un adulto ayude a un adolescente o a su madre.

Sobre los beneficios sociales de este tipo de actividades, Jeppsson afirma que puede haber una relación entre el aumento de este tipo de trabajos y la disminución del personal, por razones económicas, en la atención geriátrica. Los voluntarios que se ocupan en estas actividades gozan de buena salud, tienen muchos y buenos contactos y cuentan con la confianza de la gente con la que tratan.

Con informaciones de Alejandra Lemmo (Malmö).

Voluntarios en Cataluña

También en Cataluña se da este fenómeno. Un reciente estudio realizado por la Universidad Rovira i Virgili y la Universidad de Barcelona analiza la realidad del voluntariado en la tercera edad en Cataluña. La mayoría de los encuestados en este informe se encuentran muy bien realizando esta labor y explican que con su trabajo de voluntariado “se sienten útiles y satisfechos por ayudar a los demás” y que además les proporciona “actividad y una red social”, crecimiento personal y valores.

Entre las quejas que plantean estos voluntarios se encuentra la poca flexibilidad de horarios que a veces encuentran en las actividades y que en ocasiones el voluntariado se convierte en una “obligación”. En cambio, casi ninguno manifiesta que entre sus motivaciones para realizar voluntariado esté el “olvidar situaciones personales o sentimientos negativos”. Junto a ello, la mayoría de los entrevistados destaca que gozar de buena salud y no tener personas a su cargo son factores importantes para animarse a colaborar en tareas de voluntariado.

En cuanto al perfil de los voluntarios en este tipo de labores, son hombres más del 70%, jubilados y casados (más del 60%) y con una media de edad de 68 años. La mayor parte no tienen hijos a su cargo y cerca de la mitad no tienen nietos. Los datos muestran también que a mayor nivel de estudios, más actividad de voluntariado: el 87,7% tiene estudios de bachillerato o superiores, cuando en la población general mayor no llegan al 4% los que tienen estudios universitarios.

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