Sobornar a funcionarios extranjeros será delito en la OCDE

Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on email
Share on print
Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email
Duración lectura: 3m. 40s.

Sobornar a un funcionario extranjero para obtener un contrato será a partir de ahora un delito en el ámbito de la OCDE, según el tratado firmado por los 29 países de la Organización. Este es el primer acuerdo global para erradicar la extendida costumbre de pagar comisiones ilegales en la negociación de los grandes contratos de infraestructuras, bienes de equipo o material bélico, en los que compiten fuertemente las empresas multinacionales apoyadas por sus gobiernos.

Hasta ahora sólo Estados Unidos tenía una legislación de este tipo, adoptada en 1977 tras el caso Lockheed, sobre la venta de aviones de combate. En cambio, en países como Alemania y Canadá, los sobornos al extranjero se consideraban como una práctica inevitable e incluso deducible como gasto a efectos fiscales. Por eso EE.UU. se quejaba de que sus empresas estaban en desventaja a la hora de competir con las de otros países.

El tratado ahora firmado prohíbe sobornar a funcionarios extranjeros, parlamentarios y directivos de empresas públicas. No menciona el caso de los sobornos a responsables de partidos políticos. Y no deja claro si las comisiones pueden o no ser deducibles a efectos fiscales.

El tratado señala un mínimo. Ahora debe ser ratificado por los 29 Estados, que se comprometen a tipificar el soborno como delito en su legislación nacional. En teoría, pueden incluir medidas más estrictas que las que señala el tratado.

Según una clasificación de 52 países realizada por Transparencia Internacional, ONG dedicada a la lucha contra la corrupción, los países más honrados son Dinamarca, Finlandia, Suecia y Nueva Zelanda. En el otro extremo, entre los países con funcionarios más corruptos están, por este orden, Nigeria, Bolivia, Colombia, Rusia, Pakistán y México. España figura a la mitad de la tabla en el puesto 24.

La corrupción en el sector público se considera uno de los mayores obstáculos -si no el primero- al desarrollo económico en los países pobres. Los sobornos incitan a veces a los gobiernos de estos países a emprender proyectos inútiles, que aumentan su endeudamiento. Además, la corrupción falsea los mecanismos del mercado, encarece los costes y a menudo reduce la calidad. También compromete el desarrollo de las empresas nacionales, que no pueden rivalizar con los medios financieros de las extranjeras.

Según un reciente estudio publicado por el Fondo Monetario Internacional, bajo el título “¿Por qué hay que preocuparse de la corrupción?”, cuanto más abierta es una economía más bajo es el nivel de corrupción. Las restricciones a los intercambios comerciales, las subvenciones oficiales, los controles de precios y, en general, todo lo que exige obtener autorizaciones de los funcionarios, favorece las posibilidades de corrupción.

Empresarios contra la corrupción

En Nigeria, el país con más corrupción según la lista de Transparencia Internacional, algunos líderes empresariales han decidido unir fuerzas para luchar contra este tipo de prácticas. Según informa Eugene A. Ohu, en noviembre comenzaron una serie de reuniones para elaborar un código de conducta en los negocios, que todas las organizaciones y empresarios participantes deberán respetar. Los participantes se comprometen a luchar contra la corrupción tanto en la vida pública como en la privada.

Una iniciativa similar tuvo consecuencias positivas en Tanzania, cuando algunas firmas de ingeniería y empresas de construcción se comprometieron a luchar contra la corrupción en su sector. Con su iniciativa, lograron convencer a empresas nacionales e internacionales de que no participaran en los contratos del Ministerio de Obras Públicas, hasta que consiguieron forzar cambios radicales en la actitud del sector público.

Hasta ahora, muchos nigerianos no ven con malos ojos la práctica de ofrecer o aceptar sobornos. Recientemente, el Banco Central puso anuncios en muchos periódicos internacionales advirtiendo a los inversores extranjeros que no hicieran negocios con nigerianos que ofrecían ganar mucho dinero a cambio de utilizar cuentas situadas en el extranjero. El Banco advertía que no garantizaba en modo alguno ese dinero. Los empresarios que ahora se han propuesto luchar contra la corrupción creen que, si se crea un ambiente hostil a los sobornos, volverá a Nigeria la inversión extranjera.