La política de población defendida por el Vaticano

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Duración lectura: 5m.

Conferencia de El Cairo

La postura de la Santa Sede en la Conferencia de El Cairo no se redujo a combatir la aprobación del aborto. Esto era más bien una consecuencia de una concepción de la planificación familiar basada en el respeto a la dignidad de la persona y en la responsabilidad de la conducta sexual. La posición de la Santa Sede sobre algunos puntos discutidos fue expuesta el día 7 por el jefe de su delegación, Mons. Renato R. Martino. Resumimos los principales puntos de su intervención.

– “La política de población debe ser vista como parte de una más amplia política de desarrollo”. Las estrategias de desarrollo exigen una distribución más equitativa de los recursos y de la tecnología, así como en el acceso a los mercados internacionales. La Santa Sede entiende que el documento final dedica insuficiente atención a la relación entre población y desarrollo.

– “Las políticas de población deben dar prioridad a la mejora del nivel de educación y de atención sanitaria de la mujer”. A esto contribuye la Iglesia católica con decenas de miles de instituciones sanitarias y educativas que favorecen la activa participación de la mujer en el proceso de desarrollo.

– “Corresponde a los padres adoptar decisiones responsables sobre el número de hijos y el espaciamiento de los nacimientos, sin sufrir presiones por parte de las autoridades públicas”. La Santa Sede “se alegra de las afirmaciones de la Conferencia que hacen hincapié en que la coerción debe ser excluida de todos los aspectos de la política de población” y espera que la comunidad internacional esté vigilante para eliminar estos abusos. Advierte también que “una sutil forma de coerción proviene de la desinformación sobre datos demográficos que crean miedo y angustia ante el futuro”.

– “La directriz fundamental de una política de población debe ser el respeto a la vida y a la dignidad de la persona humana. Esta política debe promover la familia basada en el matrimonio y apoyar a los padres y a la madres en sus comunes y responsables decisiones sobre la procreación y educación de los hijos”.

– “La Santa Sede no apoya la idea de la procreación a toda costa”. Su respeto por el significado sagrado de la santidad de la vida subraya también la responsabilidad que debe caracterizar las decisiones de los padres. Esta responsabilidad concierne no sólo a su realización personal, sino también a sus responsabilidades ante Dios, hacia la nueva vida que ellos decidirán traer al mundo, hacia sus otros hijos y hacia la sociedad, en una correcta jerarquía de valores.

– La falta de responsabilidad en la conducta sexual es fuente de problemas para todos, especialmente para las mujeres y los niños. Hay que educar a los hombres para que asuman sus responsabilidades en la educación de los hijos. La irresponsabilidad en este campo “se debe también al estímulo de las actitudes de permisividad sexual, centradas sobre todo en la búsqueda del placer personal”.

– La Santa Sede muestra su preocupación porque el proyecto de Documento, “aunque menciona conductas ‘peligrosas’ o indeseables, a menudo se limita a sugerir cómo reducir los riesgos, sin proponer un cambio de conducta”. La Iglesia defiende la paternidad responsable, pero “la responsabilidad exige disciplina y autocontrol”.

– “Muchos de los problemas de desintegración social se deben a la ruptura de las estructuras familiares. (…) La Santa Sede rechaza firmemente cualquier intento de debilitar la familia o de proponer una nueva y radical definición de su estructura, como la de otorgar el estatuto de familia a otros estilos de vida”.

– La Santa Sede no puede aprobar métodos de planificación familiar que separan las dos dimensiones esenciales de la sexualidad, es decir, la responsable transmisión de la vida y el amor de los padres. Manifiesta especialmente su preocupación por los programas de esterilización que, aunque no se mencionan explícitamente en el texto, se incluyen obviamente bajo el término genérico de “servicios de planificación familiar”. La esterilización es el método que se presta a más abusos contra los derechos humanos, sobre todo cuando se promueve entre los pobres y los analfabetos.

– Los métodos naturales de planificación familiar sólo son mencionados de pasada en el texto, a pesar de que un número importante de familias los usan no sólo por razones morales, sino porque son eficaces, sin coste y sin los efectos secundarios que suelen ocasionar otros métodos. Además, estos métodos naturales promueven especialmente una actitud más responsable por parte del hombre.

– Aunque el documento manifiesta el deseo de prevenir y de reducir el recurso al aborto, los textos propuestos piden que los países revisen su legislación para proporcionar servicios de “interrupción del embarazo” para personas “de todas las edades”. La aprobación de estos y otros textos discutidos supondría el reconocimiento de un derecho al aborto como componente esencial de la política de población.

– Al referirse a la necesidad de redoblar esfuerzos para reducir la mortalidad materna e infantil, indica a la vez que también habrá que crear servicios de asesoramiento para las mujeres que atraviesan dificultades en su embarazo y para proporcionar tratamiento a las que sufren las consecuencias negativas de abortos provocados.

– “La educación de los adolescentes para que alcancen una madura y responsable conducta sexual es esencial. La principal responsabilidad en este punto corresponde a los padres”. La Santa Sede pide que el documento “reconozca claramente los derechos, deberes y responsabilidades de los padres en este campo y que llame la atención sobre los aspectos negativos de una prematura actividad sexual de los jóvenes”.

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