Juan Pablo II, contra los planes demográficos de la ONU

Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on email
Share on print
Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email
Duración lectura: 3m. 13s.

Juan Pablo II ha enviado una carta personal a todos los jefes de Estado del mundo pidiéndoles la “valentía” de reaccionar ante los planes de control demográfico de la ONU, que ponen en juego el futuro de la familia, la dignidad de la persona y son, además, una “traición a los más nobles ideales de las Naciones Unidas”.

La carta del Papa, fechada el 19 de marzo y divulgada por la Oficina de Prensa del Vaticano, se refiere a la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo, que se celebrará en El Cairo (Egipto) el próximo mes de septiembre, organizada por la ONU.

Los planes de promoción del aborto, que denuncia el Papa, están contenidos en el proyecto de documento final de esta conferencia. Aunque se trata de un borrador, que deberá ser votado durante la asamblea, el Pontífice confiesa que el texto le ha producido una “amarga impresión” y una gran “inquietud”.

La razón, explica el Papa, es que el documento olvida cualquier consideración ética y además contiene una clara opción ideológica. “Deja la amarga impresión -afirma-, de que impone un estilo de vida típico de ciertos estratos de las sociedades desarrolladas, materialmente ricas, secularizadas”.

Hubiera sido deseable, señala, encontrar al menos alguna mención a otros valores culturales y éticos. Ante esta realidad el Papa se pregunta si los países más sensibles a los valores de la “naturaleza, de la moral y de la religión, podrán aceptar sin reacción semejante visión del hombre y de la sociedad”.

Juan Pablo II centra su atención en dos puntos: la concepción de la sexualidad que se desprende del texto, “totalmente individualista” y que concibe el “matrimonio como una cosa ya superada”, y las “numerosas propuestas para un reconocimiento generalizado, a escala mundial, del derecho al aborto sin restricción”.

Del documento, en efecto, “se desprende una sociedad de ‘cosas’ y no de personas”, caracterizada por el “derecho a hacer libremente, desde la edad más tierna, todo lo que se quiera, sin restricciones y con el máximo de ‘seguridad’ posible”. La entrega desinteresada, el control de los instintos, el sentido de responsabilidad “son nociones que se consideran de otra época”, señala con amargura.

El Papa, por tanto, invita a los jefes de Estado a reflexionar ante cuestiones tan delicadas: “temas como la trasmisión de la vida, la familia, el desarrollo moral y material de la sociedad merece, desde luego, mayor profundización”. Esta carta es un paso más en la ofensiva diplomática de cara a esta conferencia. El Papa había entregado el pasado mes de marzo un largo mensaje a la secretaria general de la conferencia de El Cairo, señora Nafis Sadik (ver servicios 42/94 y 52/94). Además, representantes del Vaticano explicaron estos conceptos a los embajadores de los países acreditados ante la Santa Sede.

La Administración norteamericana ha tomado una radical postura pro aborto ante la Conferencia de Población. En un reciente telegrama enviado a todas las embajadas norteamericanas, el Departamento de Estado definía el aborto como un derecho fundamental de las mujeres y daba instrucciones a fin de presionar para que el aborto figure de modo más destacado en el documento final de la Conferencia de Población. Después, el presidente Clinton ha querido presentar una postura aparentemente menos radical, y ha señalado que EE.UU. no favorecería abortos en estados avanzados de gestación ni los que sean impuestos por gobiernos.

Según encuestas publicadas en The New York Times y The Washington Post, el 84% de los norteamericanos opina que el aborto “no se debería promover como medio de control de natalidad” y el 69% se opone a financiarlo con fondos públicos.

newsletter
cabecera_aceprensa

Reciba semanalmente por correo electrónico nuestros titulares