India rechaza los medios coercitivos para controlar la población

El mes de mayo ha sido el elegido para fijar simbólicamente el nacimiento del niño 1.000 millones en la India. Dentro de unos años, este niño quizás se sorprenda cuando sepa que muchos dudaban entre celebrar o lamentar su nacimiento. Pero si la propuesta de ley del gobierno federal para mejorar la educación y la sanidad sigue adelante, este niño quizás sepa leer para entonces.

La India fue el primer país en introducir un programa nacional de planificación familiar. Entre 1975 y 1977, 4,5 millones de personas fueron esterilizadas con métodos más coercitivos que incitadores. Y hasta abril de 1996 no se abolió el programa nacional de contracepción, basado en el convencimiento de que la clave del desarrollo del país era reducir la población.

Ahora, el gobierno ha rechazado los topes de población y las medidas que proponían algunos grupos parlamentarios, como denegar la concesión de créditos hipotecarios o la imposibilidad de desempeñar cargos públicos a los miembros de familias con más de dos hijos. Y ha optado por mejorar la sanidad pública y ampliar la enseñanza obligatoria hasta los 14 años, para reducir el analfabetismo, que actualmente afecta al 52% de la población.

Según Alex Vadakkumthala, secretario de la Comisión para la Salud de la Conferencia Episcopal de la India, “tenemos motivos para estar satisfechos: la propuesta del gobierno no incluye medios coercitivos” (The Catholic Worl Report, abril 2000).

No obstante, el espíritu de la propuesta persigue que las familias no tengan más de dos hijos (ahora la media de hijos por mujer es 3,5). Por eso, el gobierno planea subvencionar los abortos, distribuir anticonceptivos y asignar un seguro gratuito a las familias que opten por la esterilización después de tener dos hijos. El Gobierno lanzará también una campaña para promover que los jóvenes retrasen el matrimonio, adjudicará subvenciones a las mujeres que tengan su primer hijo después de los diecinueve años y dará ayudas a los matrimonios que tengan una niña.

La razón de esta última medida es evitar no pocos infanticidios de niñas que se producen en el país. El número de mujeres por cada mil hombres ha pasado de las 927 en 1991 a las 900 que se esperan en el censo de 2001.

En cualquier caso, muchos expertos han visto un avance en la política demográfica india. K. Srinivasan, director ejecutivo de la Fundación para la Población de India, afirma que “las medidas drásticas no pueden ser válidas en un país democrático”, ya que los programas de planificación familiar “no han de verse como políticas para manipular los niveles de fertilidad” (The Times of India, 14-II-2000).

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