Filipinas: un proyecto de ley favorece un límite de dos hijos por familia

Manila. El Parlamento de Filipinas ha empezado a debatir un proyecto de ley que obliga a impartir educación sexual en la escuela, a garantizar servicios de control de la natalidad y favorece un límite de dos hijos por familia.

El congresista Edcel Lagman, principal promotor de la ley, dice que es necesario detener el “desmesurado crecimiento” de la población. Naciones Unidas estima que cerca del 40% de los 84,6 millones de filipinos viven por debajo del nivel de pobreza.

Sin embargo, economistas de la Universidad de Asia y del Pacífico replican en un estudio que lo que provoca la pobreza no es una población grande, sino las políticas económicas equivocadas y el mal gobierno.

El proyecto de ley establece que el Estado “garantiza a todos el acceso a servicios de salud reproductiva de calidad, seguros y asequibles, así como a métodos, instrumentos e información relevante”.

Los grupos que se oponen a la ley -grupos familiares, pro-vida y la Iglesia católica- advierten que abre el camino a la legalización del aborto, como ha sucedido en tantos países que empezaron de este modo. Lagman lo niega, y asegura que se reducirá el número de abortos al rebajar la incidencia de los embarazos no planificados.

Otro aspecto controvertido es la educación sexual obligatoria en todas las escuelas públicas y privadas, que deberán recibir los alumnos durante seis cursos a partir de los 10 años. Esta amplia educación engloba desde la explicación de “los derechos sexuales y reproductivos” y la “identidad sexual”, a los métodos de planificación familiar artificiales y naturales.

Respecto a la provisión de servicios de salud reproductiva, la ley impone multas o penas de hasta 6 meses de cárcel a los profesionales de la sanidad, funcionarios, empleadores y padres que nieguen información o rechacen proporcionar estos servicios. Se reconoce el derecho a objetar por motivos éticos o religiosos, aunque en esos casos el objetor habrá de remitir al paciente a otro proveedor de esos servicios.

La ley impulsa un programa de control de la natalidad al promover como ideal la familia de no más de dos hijos. Aunque no se impide tener más hijos, las familias que se conformen con dos tendrán una serie de incentivos. El texto dice que “los hijos de estas familias tendrán preferencia para becas en la Universidad, teniendo en cuenta las necesidades económicas y la aptitud académica de los becarios”.

Los legisladores que apoyan la ley alegan que uno de los problemas primordiales del país es el rápido crecimiento de la población, que al ritmo del 2,3% anual se duplicaría en 30 años. Sin embargo, las estadísticas oficiales sitúan la tasa de crecimiento anual en un 1,94% y el Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA), en un 1,84%, aunque irónicamente esta agencia sea la punta de lanza del control de natalidad en el mundo.

La cifra es significativamente menor que el máximo de 2,36% alcanzado en el periodo 1995-2000. La “Alliance for the Family Foundation” (ALFI), uno de los grupos pro-familia opuestos a la ley, sostiene que el país se encamina hacia una tasa de fecundidad que solo aseguraría el reemplazo de la población. Hacia 2025, el país alcanzaría el crecimiento cero de la población.

ALFI hace notar que no existe una relación causal entre población y pobreza. Según los datos del Banco Mundial sobre población, densidad de población y renta per cápita, los países más ricos tienen muy variados niveles de población y de densidad. Algunos países densamente poblados de Asia del Este, como Japón, Singapur y Hong Kong, están entre los más ricos.

El economista Bernardo Villegas, vicepresidente de la Universidad de Asia y del Pacífico, piensa que al ritmo actual la población filipina llegará a un máximo de 111 millones con una densidad de población de 370 habitantes por km2. Una densidad mucho menor que la de sus vecinos más desarrollados, como Taiwán (625), Corea del Sur (483), Singapur (7.223) o Hong Kong (6.501). La densidad de población actual en Filipinas es de 255 habitantes por km2.

Una población en crecimiento no agudiza la pobreza. De hecho, la población se triplicó en Filipinas de 1961 a 2000, pasando de 27 a 76 millones. Sin embargo, la población bajo el nivel de pobreza descendió del 59% al 34%. Además, desde 1985, la pobreza bajó más rápido en las ciudades que en el campo: un 13% en las ciudades y sólo un 3% en las zonas rurales.

El factor más determinate para la pobreza es un crecimiento económico insuficiente. El Banco Asiático de Desarrollo, en su informe anual “Investment Outlook in Asia”, dice a propósito de Filipinas e Indonesia: “Se estima que el crecimiento económico en estos dos países tendría que subir entre 1,5 y 2 puntos por encima del registrado en 2002-2003 para asegurar un descenso del desempleo y una reducción significativa de la pobreza”. De hecho, el crecimiento económico, que era un 3,2% en 2001 se ha acelerado hasta casi un 6% en 2004.

Meldy Pelejo

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