España: Leve aumento de los nacimientos, pero la fecundidad sigue siendo muy baja

Las cifras definitivas de la Encuesta de Fecundidad 1999, recién publicadas por el Instituto Nacional de Estadística (INE), confirman lo que ya se adelantó (ver servicio 185/99): la tasa de fecundidad en España es de 1,07 hijos por mujer, una de las más bajas del mundo. En cambio, ha deparado cierta sorpresa otro dato hecho público pocos días después: según la última estimación oficial, a 1 de enero de 1999 España contaba 40,2 millones de habitantes, la mayor población registrada nunca. El INE esperaba que la actualización del censo no diera más de 39,5 millones.

El repunte de las cifras oficiales confirma que el número de nacimientos ha experimentado un leve aumento: se ha pasado de casi 362.000 en 1998 a 377.800 en 1999 y a 410.000 en 2000. Pero el último número sigue estando por debajo de los 533.000 nacimientos de 1981 -por no remontarse más atrás- y del 2,1 de hijos por mujer que asegura el relevo generacional. Además, el 50% de ese total corresponde a primeros hijos, y si los segundos y posteriores no se vuelven más frecuentes, la remontada será efímera. Como se ve en la tabla, el tercer hijo es cada vez más raro.

Es posible que la creciente inmigración haga progresar las cifras, ya que las africanas residentes España tienen 1,6 hijos de media y las latinoamericanas, 1,39. De momento, ha resultado simbólico que los tres primeros niños que nacieron en España en el año 2001 sean hijos de inmigrantes, algunos sin los papeles en regla. Habría que pensar si no merecerían el permiso de residencia.

El matrimonio, factor decisivo para tener hijos

Otro dato relevante es que nueve de cada diez niños nacen dentro del matrimonio. Las uniones de hecho son minoritarias y menos fecundas: mientras el 90% de las mujeres casadas tienen al menos un hijo, solo el 5,45% de las solteras son madres.

La Encuesta trata de averiguar los factores que influyen en la maternidad. Los datos relativos a la ocupación indican que hay mucho por hacer para facilitar a las mujeres que compaginen trabajo y familia. Las que se dedican a las tareas del hogar tienen de media 1,97 hijos; las trabajadoras por cuenta propia, 1,46; las asalariadas solo tienen 0,91, y las que carecen de trabajo fijo, 0,67.

También la religión estimula a transmitir la vida. Las católicas practicantes tienen más hijos que el promedio, 1,29. Las musulmanas, con 1,23, y las que profesan otra religión, con 1,38, también están por encima de la media. En cambio, las católicas no practicantes están por debajo (1,01 hijos), aunque no tanto como las no creyentes, que no llegan a un hijo por término medio.

Otro dato significativo es que para no pocas mujeres el problema es no tener todavía todos los hijos deseados. Aunque los motivos son variados, los que más se alegan son la insuficiencia de recursos económicos (31%) y problemas de salud (17%). Sin embargo, el 37%, unas 650.000 mujeres, esperan aumentar la familia en el futuro.

El contrapunto a lo anterior viene de las cifras de abortos y uso de anticonceptivos. Un 1,7% de las mujeres de 15 a 49 años (cerca de 170.000 mujeres) han abortado al menos una vez, y la práctica del aborto no ha dejado de aumentar desde que fue despenalizado. Según la encuesta, el mayor número de abortos se da entre las mujeres de 30-34 años, aunque es en el grupo de edad de 25 a 29 años donde es más frecuente un segundo aborto.

El 72% de las mujeres han utilizado alguna vez métodos anticonceptivos y el 56% los utilizan en la actualidad. Pero las cifras del INE son confusas, porque incluye entre los métodos anticonceptivos la “abstinencia” y los métodos naturales, a los que además clasifica entre los “ineficaces”. Con esta importante salvedad, resulta que son las mujeres de 15-19 años las que menos recurren a anticonceptivos, y las de 30-34 años, las que más. Los procedimientos más utilizados son el preservativo (40%) y la píldora (20%).

Dadas las tendencias de la fecundidad, el INE prevé que el último aumento de la población española no se mantendrá. Aunque a 1 de enero de 1999 ha hallado 350.000 personas más que un año antes, si la fecundidad no crece, España empezará a perder población en 2010 y se quedará con menos de 36 millones de habitantes en 2025. La reducción demográfica, en tal caso, solo se evitaría con un aumento de la inmigración. Pero el cupo actualmente considerado deseable por el gobierno (130.000 personas al año) no sería suficiente para que España volviera a alcanzar el récord histórico de 40 millones de habitantes.

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