Canadá: la mayor parte del aumento de población se debe a los inmigrantes

Según el último censo, realizado en 2001, Canadá tiene 30 millones de habitantes, un 4% más que en el anterior recuento, de 1996. Es el crecimiento quinquenal más bajo registrado nunca. Y, por primera vez desde la II Guerra Mundial, la mayor parte del aumento se debe a la inmigración.

Los nuevos datos, publicados en marzo, confirman que Canadá crece sobre todo Ontario (+6,1%) hacia el oeste, donde están las otras dos provincias que han subido más que la media nacional: Alberta (+10,3%) y la Columbia Británica (+4,9%). Han perdido población cuatro provincias del este (Terranova, que registra el máximo del país: -7%; New Brusnwick, Nueva Escocia y la Isla del Príncipe Eduardo) y Sasktchewan, en el oeste. Quebec ha crecido poco, un 1,4%.

La principal causa de estas variaciones es la migración. La interna está llevando población del este al oeste. Y los extranjeros también prefieren Ontario y el oeste. No hay aún datos definitivos, pero los provisionales de 2000-2001 muestran que solo Alberta y Ontario tienen saldos migratorios interprovinciales positivos. En cuanto a los extranjeros, casi el 60% se establecen en Ontario; sigue la Columbia Británica, que recibe al 15%. En todo el país, la entrada de inmigrantes supuso el 64,5% del aumento de población en 2000-2001.

Este nuevo reparto de la población afectará al de representantes en el Parlamento federal, que pasará de 301 a 308 escaños. Los siete escaños nuevos se distribuirán entre Ontario (tres), que aporta el 57% del crecimiento demográfico del último quinquenio, más Alberta y Columbia Británica (dos cada una).

El descenso del peso demográfico de Quebec dentro de Canadá (del 30% hace un siglo al 24% hoy) ha reavivado el debate sobre el bilingüismo. Es una cuestión delicada en el país; pero, según Mario Polèse, profesor del Institut National de la Recherche Scientifique (Montreal), puede llegar un día en que se plantee seriamente por qué mantener la oficialidad de una lengua, el francés, que es la materna para una parte cada vez menor de los canadienses (cfr. National Post, 13-III-2002).

La natalidad no va a ayudar a Quebec, que presenta una tasa (casi 1%) inferior a la media nacional (1,12%). Tampoco la inmigración, si los extranjeros siguen prefiriendo las provincias anglófonas. Quebec, con el 24% de la población del país, recibe el 14% de los inmigrantes. A Montreal llegan al año 7 extranjeros por mil habitantes, mientras que Toronto recibe 19 por mil y Vancouver, 18 por mil. El gobierno quebequense trata de estimular la natalidad con generosas ayudas: 500 dólares canadienses por el primer hijo, 4.500 por el segundo, 7.500 por el tercero y cada uno de los siguientes. Sin embargo, no logra que la provincia alcance la media nacional.

De todas formas, la baja natalidad es general en el país. De 1996 a 2001, la tasa de fecundidad ha bajado de 1,6 hijos por mujer a 1,5. El descenso viene siendo continuo desde los años 50. Según un estudio, si se mantuvieran las tendencias de natalidad e inmigración, en 2020 Canadá tendría un millón de puestos de trabajo sin cubrir.

Sube la práctica religiosa en Canadá

Se acaba de publicar un estudio sobre la práctica religiosa en Canadá: Restless Gods: The Renaissance of Religion in Canada. El autor, Reginald Bibby, profesor de sociología en la Universidad de Lethbridge, sostiene que la hemorragia de las dos últimas décadas ha parado. “No es un renacer espectacular -dice-, pero hay señales de vida” (National Post, 3-IV-2002).

En 1984, el 22% de los jóvenes católicos o protestantes de 15-19 años acudían a la iglesia todas las semanas; en 1992, la proporción había bajado al 17%. Pero después, en vez de seguir disminuyendo, como se esperaba, volvió al 22% en 2000. Estos datos no incluyen a Quebec, donde la práctica religiosa ha continuado bajando, y ahora está en el 14%.

Por otra parte, de los canadienses que no van a la iglesia regularmente, el 85% siguen considerándose creyentes de la fe en que fueron educados. El 55% de los adultos y el 39% de los jóvenes que no practican no excluyen que puedan volver algún día. Tres cuartas partes del total dicen rezar privadamente.

En suma, dice Bibby, “las confesiones religiosas no han perdido a todas esas personas; simplemente tienen que seguir en contacto con ellas”. Pero John Stackhouse, hisoriador de la Universidad de Columbia Británica, interpreta los datos de distinta manera. Piensa que Bibby era demasiado pesimista hace diez años, cuando predijo la caída de la religión, y es demasiado optimista ahora. Según Stackhouse, en realidad no ha habido cambios significativos: solo ocurre que Bibby y otros muchos habían aceptado la tesis de la secularización, según la cual el declive religioso es inevitable, y mirando por ese prisma, cualquier repunte resulta inesperado.

Todavía no están disponibles los datos sobre afiliación religiosa del último censo. Según el de 1991, la religión católica es la primera de Canadá (45,7% de la población), seguida de la protestante (36,2%). Ambas experimentaron una baja con respecto a 1981 (47,3% y 41,2%, respectivamente). En cambio, subieron la musulmana, la budista y la hindú, aunque todas seguían estando por debajo del 1% de la población. Los que se declaraban sin religión pasaron del 7,4% al 12,5%.

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