Organizaciones con pocas bases

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Con motivo de las manifestaciones contra la “Ronda del Milenio”, en Seattle, Pranay Gupte, director de Earth Times, se pregunta en Newsweek (6-XII-99) si las ONG no se están desvirtuando por alejarse de sus bases y llamar la atención.

Si las ONG consideran importante cuestionar la legitimidad de la Organización Mundial del Comercio, no está de más hacer unas preguntas, impertinentes pero oportunas, sobre las ONG.

¿Hasta qué punto representan a la gente de la calle las ONG que hacen barricadas en lugares como Seattle? En los últimos diez años, muchas ONG han pasado de la independencia a la abundancia de recursos. Fundaciones privadas y gobiernos occidentales les han dado miles de millones de dólares. Ha brotado una nueva “clase conferenciante” que acude a congresos mundiales en lujosos centros de reunión de lugares exóticos o en bonitas ciudades occidentales. Por supuesto, a esto contribuye que los representantes de las ONG no tienen dificultades para comunicarse en los idiomas internacionales, como el inglés o el francés, y que dominan la jerga burocrática. Es difícil imaginar a un campesino de Sri Lanka o a un tejedor de Zimbabue en tales reuniones, salvo cuando se trata de hacer especiales demostraciones de fuerza exhibiendo a “las bases”.

¿Se está convirtiendo el sistema internacional de ONG en un autoservicio para una camarilla de elitistas? (…) Muchos activistas que durante la “Cumbre de la Tierra” (Río de Janeiro, 1992) se sumaron a la causa del medio ambiente, ahora practican la agitación también en favor de otras cosas. A los donantes parece gustarles esa “conexión”. Pero, de vuelta a casa, una vez que las conferencias han terminado, es raro que esos temas se debatan en congresos nacionales.

Muchas delegaciones nacionales para las conferencias mundiales incluyen ya representantes de las ONG. Estos suelen estar bien informados y bien financiados, y tener buenos contactos que introducen intereses creados en la trastienda de la diplomacia. Pero no está claro que esa facilidad de acceso haya mejorado la calidad de las negociaciones en asuntos espinosos como el cambio climático, la desertización, los derechos comerciales o el crecimiento de la población. Es más, muchas negociaciones se han demorado por falta de consenso entre los participantes no diplomáticos.

Con esto no quiero decir que las ONG deban quedar reducidas a las bases. Pero no estaría mal que los representantes de las ONG que van detrás de provocar titulares y salir en la tele durante los carnavales mundiales, alguna vez volvieran a casa para recuperar el contacto con sus bases.

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