Las repercusiones económicas de la inmigración

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Cómo influye la inmigración sobre el mercado de trabajo y las finanzas públicas
En el debate sobre la inmigración en los países de la OCDE, junto a los problemas de la integración se aducen también las repercusiones económicas. De una parte se teme que los inmigrantes quiten trabajo a los nacionales, y que sean una carga suplementaria para los gastos de protección social, sanidad y educación. En sentido contrario, se alega que con su trabajo, pago de impuestos y cotizaciones, los inmigrantes aportarán a las finanzas públicas más de lo que reciben. En Perspectives économiques de l’OCDE, n. 68 (2000), un capítulo analiza las consecuencias económicas de la inmigración. Resumimos parte del contenido en forma de preguntas y respuestas.¿Qué factores son más determinantes en la decisión de emigrar?

Entre los factores que impulsan a emigrar, uno de los más decisivos, sin duda, es la diferencia entre los ingresos en el país de origen y los ingresos esperados en el de acogida. Es posible medir aproximadamente esta diferencia comparando la renta per cápita en ambos países, haciendo abstracción de las disparidades en la distribución de la renta en cada país. En el caso de la emigración hacia los países del G-7, la renta anual por habitante de los países de origen estaba, en 1997, por debajo de la mitad de la renta del país de acogida, con la excepción del Reino Unido, donde era un 71,5%. En el caso de Estados Unidos, donde los flujos migratorios provienen sobre todo de países con baja renta, el PIB por habitante de los países de origen era solo un 22% del de Estados Unidos.

Pero los flujos migratorios no dependen solo de las disparidades de renta. También influye la política de inmigración de los países de acogida, así como el coste psicológico de vivir en otro país de lengua y de cultura diferentes. Estos costes son atemperados por la presencia en el país de acogida de redes de inmigrantes ya instalados. Este factor influye fuertemente en la elección del país de destino, especialmente por los programas de reagrupación familiar.

¿Cómo influye la necesidad de mano de obra en los países de destino?

Desde la mitad de los años 50 a comienzos de los 70, países como Estados Unidos, Alemania, Australia, Francia y el Reino Unido favorecieron activamente la inmigración porque había escasez de mano de obra. Este factor perdió importancia después del primer shock petrolero de 1973, con la extensión del paro. Desde hace algunos años, los países de acogida demandan más bien trabajadores cualificados, que escasean en determinados sectores.

La inmigración no agrava el paro¿La inmigración contribuye a un aumento del paro y a una reducción de los salarios entre la población autóctona?

Los estudios empíricos disponibles realizados en Estados Unidos no prueban que la inmigración haya provocado un aumento del paro en el país de acogida. En Europa, los resultados son menos concluyentes, y algunos estudios indican un débil efecto negativo de la inmigración sobre el empleo. En cualquier caso, la incidencia de estos efectos es escasa.

La tasa de paro tiende a ser mucho más alta entre los inmigrantes que entre la población autóctona, en particular en los países de la Unión Europea. Pero a medida que los inmigrantes aprenden la lengua, se familiarizan con los mecanismos del mercado de trabajo y mejoran sus competencias, la tasa de paro de los extranjeros baja y se aproxima a la de los nacionales. Al mismo tiempo, los salarios de los inmigrantes y los de los autóctonos convergen más.

¿La inmigración tiene algunas ventajas económicas para el país de acogida?

En primer lugar, crea una demanda de bienes y servicios producidos en el país, lo que tiene una incidencia favorable en la creación de empleo. En segundo lugar, los inmigrantes -especialmente en la Unión Europea-, por su mayor flexibilidad, compensan en parte la falta de movilidad geográfica o funcional de la población autóctona.

Si se considera la economía en su conjunto, es más difícil determinar si la inmigración se traduce en beneficios o en costes netos. Los estudios de algunos autores llegan a la conclusión de que hay una ventaja neta para la población autóctona. Sin embargo, ese beneficio no afecta a todos por igual, y algunos grupos -por ejemplo, aquellos cuyos trabajos puedan ser asumidos por inmigrantes- pueden salir perdiendo.

¿Por qué algunos países están favoreciendo la inmigración de trabajadores cualificados?

En algunos sectores, como el de las tecnologías de la información, la demanda de trabajadores cualificados ha crecido rápidamente, y los empresarios tienen dificultades para encontrar especialistas. Para remediar esta escasez, algunos países de la OCDE -Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Alemania- han modificado su legislación con objeto de facilitar la entrada de especialistas extranjeros.

Estas iniciativas son demasiado recientes para que hayan tenido efectos perceptibles sobre los flujos migratorios. En países como Canadá y Australia, que tienen una tradición de inmigración selectiva y que favorecen más desde hace algunos años la inmigración de trabajadores cualificados, todavía en 1998 esta categoría representaba menos de un tercio del total de entradas (ver cuadro).

Los efectos sobre las finanzas públicas¿Cómo incide la inmigración sobre las finanzas públicas? ¿Aportan los inmigrantes más o menos de lo que reciben?

Lo que se plantea a menudo es si la carga suplementaria que los inmigrantes hacen recaer sobre los sistemas de protección social, la sanidad y la educación queda compensada por los ingresos fiscales que generan. Este debate ha llevado a algunos gobiernos a establecer plazos de espera, antes de que los recién llegados puedan tener acceso a algunas prestaciones sociales, sobre todo las de desempleo.

Es complicado evaluar el efecto presupuestario neto de la inmigración, pues depende mucho de la metodología empleada, del período que abarque el estudio, de los servicios públicos que se consideren, etc. Los intentos más serios de cifrar los efectos de la inmigración sobre las finanzas públicas se han centrado en las prestaciones sociales. Y la conclusión a la que llegan generalmente estos estudios es que los inmigrantes tienen menos oportunidades de recibir una ayuda de los poderes públicos que las personas de similares características nacidas en el país, y que cuando la reciben, es de cuantía inferior. Sin embargo, según análisis hechos en Estados Unidos, la probabilidad de que un inmigrante reciba prestaciones sociales ha aumentado en las últimas tres décadas, como consecuencia del menor nivel de cualificación de las nuevas oleadas de inmigrantes.

Los estudios más interesantes son los que distinguen entre inmigrantes de distintas generaciones y tienen en cuenta cómo influye el ciclo de vida sobre la demanda de servicios públicos y el pago de impuestos. Los estudios que siguen a una cohorte de inmigrantes a lo largo de los años muestran por lo general que el valor actualizado neto de los impuestos que pagan ellos y sus descendientes tiende a ser superior al aumento de los gastos públicos que causan. De todos modos, a nivel nacional la diferencia no es grande.

Para rejuvenecer la población¿El aumento de la inmigración puede solventar el envejecimiento de la población en los países de la OCDE?

Un aumento del flujo de inmigrantes tendría un efecto inmediato sobre los efectivos de la población activa, pues la edad media de los nuevos inmigrantes está en torno a los 30 años, frente a 36 años en el conjunto de la población de los países de la OCDE.

En un informe reciente, la División de Población de la ONU ha estimado el nivel de inmigración requerido para mantener constante la actual ratio de dependencia (relación entre los mayores de 65 años y la población en edad activa) en los países de la OCDE. En todos los casos, esto exigiría aumentos enormes del número de inmigrantes. Aun suponiendo que los países con población envejecida pudieran atraer tal número de inmigrantes, no es fácil que fueran capaces de ajustar la política de inmigración a estos objetivos demográficos. Hay que ser realistas y reconocer que si el crecimiento de la inmigración puede limitar el impacto negativo del envejecimiento de la población sobre el nivel de vida y las finanzas públicas, por sí solo no puede resolver estos problemas.

¿Cómo repercute la emigración sobre el potencial de desarrollo económico de los países de origen?

Uno de los principales temores es que el país de origen pierda a sus trabajadores más cualificados (“fuga de cerebros”), y que su desarrollo económico se resienta. Pero en la medida en que un porcentaje significativo de los emigrantes vuelvan algún día a su país, la emigración puede favorecer el desarrollo económico, gracias a la formación y experiencia adquirida en el extranjero. Se sabe poco sobre cuántos inmigrantes retornan a sus países de origen, aunque en Estados Unidos se ha estimado en un 25%.

Por otra parte, los fondos enviados por los inmigrantes a sus familiares constituyen una importante fuente de divisas para los países de origen. En un estudio sobre 20 países de emigración, las remesas de emigrantes equivalían, en 1998, a una media del 12,1% de las exportaciones de bienes y servicios, porcentaje que en países como la India, Egipto o Marruecos superaba el 20%. En total, alcanzaban 41.000 millones de dólares, cifra próxima a la de la ayuda pública al desarrollo concedida por los países de la OCDE.

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