España perdería habitantes sin la inmigración

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Duración lectura: 2m. 32s.

La población española alcanzó en el primer semestre de 2017 los 46,5 millones de habitantes, con un aumento del 0,05% respecto a finales de 2016. Este ligero crecimiento fue posible gracias a la inmigración.

El saldo vegetativo –nacimientos menos defunciones– de los nacidos en España es negativo (–55.380 en el semestre). Pero se ha compensado con un saldo migratorio positivo (65.902) de la población extranjera, continuando así la tendencia iniciada en 2015 después de unos años en que se fueron más extranjeros que los que vinieron.

Actualmente el número de extranjeros se sitúa en 4,46 millones, lo que equivale a casi el 9,6% de la población total. En 2016 adquirieron la nacionalidad española más de 150.000 personas.

Pero, si se mantienen las tendencias demográficas actuales, la inmigración no podría compensar la reducción de la población nacional. Según las proyecciones de población 2016-2066 del Instituto Nacional de Estadística, España perdería algo más de medio millón de habitantes de aquí a 2031.

Aunque la fecundidad subirá ligeramente, el número de nacimientos seguirá reduciéndose por la disminución de mujeres en edad fértil

Si la inmigración mantuviera un flujo constante, España ganaría casi 115.000 habitantes hasta el año 2020 en sus intercambios de población con el extranjero. Pero esto no bastaría para compensar la disminución de la población residente, que se debería principalmente al progresivo aumento de las defunciones y a la bajada de los nacimientos. Se produciría así un saldo vegetativo negativo en todos los años de la proyección a partir de 2017.

El número de nacimientos seguiría reduciéndose en los próximos años, sobre todo por la disminución del número de mujeres en edad fértil, que bajaría en 1,8 millones en 15 años. En lo que se refiere a la natalidad, la inmigración supone también un refuerzo, pues el 17,6% de los nacidos en 2015 eran hijos de madre extranjera.

La proyección del INE prevé que la fecundidad de las mujeres mantenga una ligera tendencia al alza. Así, el número medio de hijos por mujer pasaría del 1,33 actual a 1,36 en 2031.

Las estimaciones del INE prevén también un intenso envejecimiento de la población española. El porcentaje de población mayor de 65 años, que actualmente es el 18,7% del total, pasaría a ser del 25,6% en 2031.

Además, el descenso de la natalidad provocaría que en 2031 hubiera 1,2 millones menos de niños menores de 10 años que en la actualidad.

De mantenerse la situación demográfica actual, la pérdida de población –afirma el INE– se concentraría sobre todo en el tramo de edad de 30 a 49 años, que se reduciría en 4,2 millones de personas en los 15 próximos años. Y es en esa etapa de vida productiva donde será más necesaria la aportación de una población inmigrante joven.

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