¿Mayor de 70? No hace falta reanimarlo

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Ámsterdam. Una residencia de ancianos en Holanda propuso el pasado agosto a los residentes mayores de 70 años que firmaran una declaración diciendo que no querían ser reanimados en caso de sufrir algún tipo de ataque, a no ser que… (y ahí se detallaban las excepciones). La iniciativa de la residencia Sint Pieters en Amersfoort provocó que el Parlamento reaccionara en contra y las autoridades sanitarias anunciaron una investigación. Finalmente la residencia geriátrica retiró la propuesta, no sin afirmar que en un futuro próximo la impondría.

El público que no estaba de vacaciones reaccionó con el conocido carácter bipolar que suelen provocar estas noticias, o bien asustado de que impusieran límites de edad a la posibilidad de seguir viviendo, o bien a favor de la medida, invocando el riesgo de ensañamiento terapéutico y la autonomía de la persona sobre su propia vida. En el semanario Elsevier, una columna relaciona esta medida con la pendiente moral resbaladiza que trajo la legalización de la eutanasia, al crear en el paciente el derecho a decidir por sí mismo el momento de la muerte o al considerar las medidas terapéuticas en función de sus costes y, más grave todavía en este caso, poniendo un límite de edad.

Para entender en su contexto la medida hay que tener en cuenta que en Holanda existen residencias para ancianos, con diferentes ofertas de asistencia, según el nivel de dependencia, y otros hogares exclusivamente para ancianos muy enfermos. En estos últimos trabajan médicos con una especialidad que sólo existe en los Países Bajos. Y aquí ya funcionaba desde hace cuatro años y con el consentimiento de la subsecretaria de sanidad esta medida del “no deseo ser reanimado, a no ser que…”, aunque sin asociarla a la edad.

Sin embargo, en el reciente intento de la residencia Sint Pieters en Blokland Gasthuis se trata de ancianos en principio sanos, aunque la vejez traiga siempre sus propios achaques. “La política de no reanimar a ancianos a partir de los 70 es una equivocación. Ancianos sanos viven con normalidad después de ser reanimados”, afirma el cardiólogo del hospital académico de la universidad de Ámsterdam, Ruud Koster, miembro del European Resuscitatium Council.

Según él, en Holanda existe el margen legal para acogerse al deseo de no ser reanimado, pero también el derecho a ser ayudado en caso de necesidad y la obligación de ofrecer a todo individuo ayuda médica. La citada residencia iba a actuar en contra de la ley negando a sus residentes lo que la ley prevé.

Koster añade porcentajes de reanimación con éxito a partir de una investigación realizada en la provincia de Holanda del Norte. También aboga por tener en cada centro una clara política de reanimación y dotar al personal de los conocimientos técnicos necesarios y utilizar los medios más modernos. “En la operación de reanimar -asegura Koster en una entrevista- la rapidez y la calidad de la ayuda son los primeros requisitos para el buen resultado.”

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