Médicos sin Fronteras, un Nobel para la acción humanitaria

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Duración lectura: 7m. 3s.

Altruismo con profesionalidad
Recientemente galardonada con el Premio Nobel de la Paz, Médicos sin Fronteras (MSF) es la primera organización internacional de ayuda médica de emergencia. MSF cuenta con un millón y medio de socios en todo el mundo y envía cada año a más de 2.000 profesionales de 45 nacionalidades diferentes a escenarios de crisis en 80 países. Caracterizada por su independencia económica e ideológica, la organización ha estado presente en las grandes tragedias del último cuarto de siglo: catástrofes naturales, hambrunas, conflictos armados, campos de refugiados, epidemias... Miguel Ángel Pérez, presidente en España de MSF desde 1997, nos dibuja en esta entrevista las líneas maestras de la organización.

Médicos Sin Fronteras se creó en Francia en 1971. A principios de los setenta, coincidieron en ese país un grupo de médicos testigos del genocidio de la minoría ibo durante la guerra de secesión de Biafra (Nigeria, 1968) y otro grupo recién llegado de socorrer a las víctimas de las inundaciones que asolaron Pakistán Oriental (actual Bangladesh) en 1970. En plena resaca de mayo del 68, este grupo de personas se dio cuenta de que, una vez finalizado el proceso de descolonización, el escenario internacional estaba en fase de transformación y se imponía adaptar la ayuda humanitaria a las nuevas necesidades. Ya no era suficiente atender a las víctimas: había que denunciar las violaciones de los derechos humanos, crear corrientes de opinión a través de los medios de comunicación y profesionalizar la ayuda. Hoy, MSF sigue siendo sobre todo francesa, aunque en 1999 realizó misiones con voluntarios de 45 nacionalidades.

-Después de veintisiete años luchando por la profesionalización de la ayuda humanitaria, ¿cuánto camino queda por delante en esa dirección?

– Cualquier cometido en una ONG exige trabajar con competencia profesional y, a la vez, mantener vivo el compromiso altruista con sus principios. Por eso, yo no me atrevería a decir cuál es la meta a la que debemos aspirar sólo desde el punto de vista de la profesionalización. El auténtico norte está en mejorar todo lo posible la calidad de cada uno de nuestros proyectos y, al mismo tiempo, en conservar ese espíritu de voluntariado que está en la esencia de la acción humanitaria.

Más de 50.000 socios en España

En el conjunto de la organización, MSF declara disponer de un presupuesto de 433 millones de francos (66 millones de euros), que en un 77% proceden de donaciones privadas y el resto de instituciones internacionales. En España cuenta actualmente con un total de 50.000 socios que aportan una cuota regular y cerca de 107.000 colaboradores. Son el valor esencial de la organización, ya que reflejan el apoyo de la sociedad civil y garantizan la independencia de la acción de la ONG. En la sección española trabajan 500 voluntarios y asalariados. De ellos, 200 se encuentran realizando tareas humanitarias en una treintena de proyectos en África, América Latina, Asia y Europa.

– ¿Quiénes son los voluntarios de MSF?

– A pesar del nombre de la organización, los médicos sólo representamos el 20% de las personas que trabajan sobre el terreno. Aproximadamente un 40% proceden del campo de la enfermería y el resto es personal logístico, abogados, economistas, arquitectos, especialistas en agua y saneamiento, etc. Nuestros voluntarios son, generalmente, profesionales de entre 30 y 35 años.

– ¿Qué condiciones exige la organización a los médicos que quieren formar parte de ella?

– El perfil más solicitado es el de médico general y médico de familia. Además, se valoran mucho los conocimientos en salud pública o en medicina tropical. A todos se les exige contar con experiencia laboral en España -la falta de este requisito es motivo suficiente para rechazar una candidatura- y, lógicamente, los idiomas son un valor añadido muy importante, ya que facilitan la posibilidad de salir al extranjero. Por último, dependiendo del tipo y número de experiencias que el candidato haya tenido con MSF o con otras organizaciones, se le asignan puestos de mayor o menor responsabilidad.

– Sin embargo, no debe de ser fácil compaginar el voluntariado en MSF con el ejercicio profesional...

– Así es. Existen acuerdos puntuales en algunos Servicios de Salud que permiten a los médicos abandonar temporalmente el ejercicio profesional en el propio país. Sin embargo, en los servicios administrados por el Insalud no existe ningún convenio de este tipo y depende de los gerentes de cada área la posibilidad de acceder a permisos sin sueldo o cosas similares. Teniendo en cuenta que la mayoría de los profesionales sanitarios que trabajamos en MSF lo hacemos en la sanidad pública, pueden deducirse las consecuencias.

Sobre el terreno en 24 horas

MSF ha sido testigo de las grandes tragedias del último cuarto de siglo. Entre ellas, la crisis de refugiados camboyanos de 1979, la hambruna en Etiopía en 1984, el terremoto de Armenia en 1989, la Guerra del Golfo y la desintegración de Yugoslavia en 1991, la avalancha de refugiados ruandeses en 1994, la guerra de Chechenia en 1995, la hambruna en Sudán en julio de 1998, el huracán Mitch en Centroamérica en noviembre de 1998...

– ¿Dónde está la clave del éxito para movilizarse con tanta rapidez como lo hace MSF?

– Creo que está en muchos años de experiencia, de aprender de nuestros propios errores y de trabajar duro. Durante este tiempo MSF ha elaborado más de 27 kits logísticos especializados, protocolos de actuación normalizados, ha organizado almacenes en zonas francas y un equipo internacional de emergencia, que permiten a la organización desplazar en 24 horas equipos especializados y más de 40 toneladas de material a las zonas de crisis.

Es un error pensar que la ayuda, por el hecho de ser voluntaria, puede ser de mala calidad o poco profesional. MSF cree que las personas, se encuentren en la situación en que se encuentren, se merecen la mejor calidad en la atención.

Formar corrientes de opinión

Tal y como ha afirmado el Comité del Nobel, “al señalar las causas de las catástrofes humanas, MSF contribuye a formar corrientes de opinión opuestas a las violaciones de los derechos humanos y a los abusos de poder”. El premio es también un reconocimiento a uno de los principios que inspiran a la organización: “los límites nacionales o las circunstancias y simpatías políticas no deben influir en la elección de los destinatarios de la ayuda humanitaria”.

– A las puertas del siglo XXI, ¿cuál es la principal dificultad que encuentra MSF en su labor humanitaria?

– Sin duda, el intento de manipulación de la ayuda humanitaria por parte de los beligerantes en los conflictos o, si hablamos de desastres naturales, de los clanes y grupos sociales dominantes. Es algo que se está incrementando en los últimos años. MSF se encuentra en medio de este conflicto. Si además es una organización cuya presencia resulta incómoda muchas veces porque da testimonio de la violación de derechos humanos y de la falta de respeto del derecho internacional humanitario, las dificultades se incrementan más todavía.

– También es un hecho conocido que MSF destina parte de sus fondos a la investigación en medicamentos contra enfermedades con fuerte incidencia en países del Tercer Mundo y escasa en el llamado Primer Mundo. ¿Encuentra la organización apoyo en este sentido?

– No. Los grupos farmacéuticos no están interesados en la investigación de nuevos medicamentos contra enfermedades que matan hasta 17 millones de personas al año, por la simple razón de que no ven un mercado suficiente que les garantice recuperar la inversión. De ahí que la producción de medicamentos nuevos para combatirlas sea mínima. Económicamente no es rentable porque las poblaciones del Tercer Mundo tienen un poder adquisitivo muy bajo. Próximamente, MSF va a lanzar una campaña internacional sobre el derecho al acceso a los medicamentos por parte de las poblaciones del Tercer Mundo.

María Fernández de CórdovaEl laberinto de la la ayuda humanitariaVer reseña de El laberinto humanitario.El compromiso social en el cine de hoyVer crítica de Hoy empieza todo.

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