Los jóvenes franceses encuentran más obstáculos que sus padres

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Con motivo de la celebración de un simposio organizado por el diario Le Monde en Burdeos, sobre los asuntos que deberán abordarse ante la elección presidencial de 2012, el diario publica (24-11-11) los resultados de un sondeo realizado por Ipsos-Logica Business Consulting: la opinión pública francesa es comprensiva, pero crítica, con la situación de la juventud en Francia.

Los encuestados son conscientes de las dificultades de los jóvenes en un contexto de crisis económica y social duradera, con una tasa de desempleo superior al 20%. Existe consenso en que su situación es más difícil ahora que antes, afirma Christelle Craplet, directora de estudios en Ipsos. El 71% estima que las condiciones de vida de los jóvenes se han deteriorado en comparación con generaciones precedentes. La degradación se percibe particularmente en materia de empleo (más difícil que antes para el 92%), vivienda (89%) o poder adquisitivo (84%). La solidaridad de la familia sólo compensa parcialmente la dificultad de comenzar a trabajar profesionalmente. Sólo en dos aspectos se advierte mejoría: el ocio y las relaciones amorosas.

A la pregunta “¿Piensa que los jóvenes de hoy son diferentes a usted a su misma edad?”, el 83% responde que “más bien diferentes” o “muy diferentes”. Esta percepción se une a juicios severos sobre esa juventud “diferente”. En conjunto, los jóvenes son egoístas (63%), perezosos (53%) e intolerantes (53%). Esos calificativos se confirman por los propios interesados: los menores de 30 años se consideran a sí mismos egoístas (70%), perezosos (65%) e intolerantes (51%).
Puede ser signo de envejecimiento social. En la Francia actual, según las estadísticas oficiales, los menores de 20 años representan el 24,6% de la población (frente al 27,7% en 1991), y los de 65 o más, el 16,8% (2,8% más que hace veinte años); aunque la tasa de natalidad es alta, ha crecido también la esperanza de vida.

De hecho, los mayores afirman que no comprenden los códigos, costumbres y modos de vida de la juventud. Pero reflejan también su miedo a que alteren el statu quo: el 70% ve a los jóvenes como indisciplinados y rebeldes, aunque, a diferencia de los “indignados” españoles o los manifestantes de Grecia, ningún movimiento juvenil importante ha tenido lugar en Francia desde las protestas estudiantiles en 2008 ó 2006.

Ante esta situación, los dos principales candidatos a la presidencia de la República en 2012, adoptan actitudes distintas: Nicolas Sarkozy parece más inclinado a proteger a los jubilados en tiempos de austeridad. En cambio, para el socialista François Hollande, la juventud será tema prioritario en su campaña. El 42% de los encuestados lo ve como el candidato que mejor defiende los intereses de la juventud, muy por delante de Nicolas Sarkozy (26%), del centrista François Bayrou (20%) y de l ultraderechista Marine Le Pen (14%).

Lo cierto es que, según los datos de 2009 del INSEE (el Instituto de Estadística francés), el 17,7% de los menores de 18 años viven en condiciones de pobreza monetaria, frente al 9,9% de los jubilados. En un editorial publicado también el 24 de noviembre, Le Monde cita algunas cifras e ideas de un libro de Christian Baudelot: “más de uno de cada dos pobres tiene menos de 35 años”; la crisis “constituye un obstáculo de entidad para la conquista de la autonomía de los jóvenes.” Da la impresión de que los franceses, especialmente los jubilados, prefieren aferrarse a la defensa de sus derechos adquiridos, en vez de ofrecer a la joven generación un máximo de oportunidades de futuro, especialmente a través de la educación.
Como afirma Luc Bronner en Le Monde, no parece que el problema vaya a ser decisivo electoralmente, porque el conjunto de los encuestados considera que las políticas sociales están equilibradas. Y, aunque los ciudadanos deseen acciones en favor del empleo o la educación, la mayoría (59%) rechaza aumentar “significativamente” sus impuestos para financiar una política más ambiciosa hacia los jóvenes. Pero el diario de París concluye que “más allá de la política, Francia debe combatir ese no future que prepara a su juventud”.

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