Lo que enseña el informe sobre los abusos en Holanda

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El tratamiento periodístico del reciente informe sobre los abusos sexuales en instituciones católicas holandesas ha dejado de lado matices importantes. Diego Contreras así lo señala en su blog La Iglesia en la prensa.

El sociólogo Massimo Introvigne publica en La Bussola Quotidiana (21-12-2011) un análisis del reciente informe sobre los abusos sexuales en instituciones católicas de Holanda. Introvigne explica que la comisión independiente holandesa ha encontrado en los archivos 1.795 denuncias de abusos entre 1945 y 2010. Además, la comisión envió un cuestionario a 34.000 personas para preguntarles sobre sus recuerdos en esta materia.

Extrapolando los resultados del sondeo, la comisión llega a las cifras difundidas: unas diez o veinte mil acusaciones y unas ochocientas personas acusadas en 65 años. La comisión advierte en su informe de las limitaciones del método: la memoria es falible y no se define qué se entiende por abuso. Esas advertencias metodológicas, señala Introvigne, desaparecieron de las informaciones periodísticas, así como la anotación de que “acusado” no equivale a “culpable” y de que buena parte de los acusados no son sacerdotes.

Por lo que se refiere a las causas, la comisión destaca la pésima selección y formación del clero, especialmente en los años 1960-70. Fueron ordenados candidatos con evidentes problemas psicológicos y sexuales. Además, tras el Vaticano II, algunos obispos holandeses ordenaban candidatos que no tenían intención de vivir el celibato, asegurándoles que muy pronto Roma habría cedido y ellos podrían casarse. Las peores negligencias tuvieron lugar durante la hegemonía en Holanda de una teología “progresista”.

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