La Santa Sede hará una revisión de los Legionarios de Cristo

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Duración lectura: 6m. 32s.

Los graves delitos cometidos por el P. Marcial Maciel (1920-2008), fundador de los Legionarios de Cristo, y la forma en que consiguió mantenerlos ocultos durante muchos años, obligan a redefinir el carisma y la organización interna de esta congregación religiosa. Con este fin, el Papa nombrará un delegado para dirigir el proceso de reforma y constituirá una comisión para revisar las constituciones. Así lo ha hecho saber la Santa Sede en un comunicado que recoge las conclusiones de la visita apostólica, o inspección, ordenada por Benedicto XVI el año pasado.

La nota fue hecha pública al término de las reuniones que tuvieron los cinco obispos visitadores con el cardenal secretario de Estado, Tarcisio Bertone, el sustituto del mismo dicasterio y los prefectos de las congregaciones vaticanas para la Doctrina de la Fe y para los Religiosos. Benedicto XVI estuvo presente en una de las sesiones.

El comunicado deja constancia en primer lugar del amplio estudio llevado a cabo por los obispos inspectores y de las facilidades que recibieron por parte de la congregación. Así, pudieron visitar casi todas las casas de la congregación, tener más de mil entrevistas con legionarios y leer varios centenares de testimonios escritos. Encontraron, dice el comunicado, “un gran número de religiosos ejemplares, honestos, llenos de talento, jóvenes muchos de ellos, que buscan a Cristo con celo sincero y que ofrecen toda su existencia a la difusión del Reino de Dios”.

Lo mismo dicen de los miembros del movimiento Regnum Christi, aunque no era objeto de la visita apostólica. A esta segunda institución, también fundada por el P. Maciel y vinculada a la congregación de los Legionarios, pertenecen personas consagradas y un número mucho mayor de laicos, hombres y mujeres, hasta más de 70.000 en total. En cambio, los legionarios son clérigos (unos 800 actualmente) y seminaristas (unos 2.500).

Un sistema de ocultamiento

A continuación, el comunicado aborda el pasado del fundador y lo que supone para la congregación.

“La visita apostólica ha podido comprobar que la conducta del padre Marcial Maciel Degollado ha causado graves consecuencias en la vida y en la estructura de la Legión, hasta el punto de que se requiere un camino de profunda revisión.

”Los comportamientos gravísimos y objetivamente inmorales del padre Maciel, confirmados por testimonios incontrovertibles, suponen, en algunos casos, verdaderos delitos y manifiestan una vida sin escrúpulos y sin auténtico sentimiento religioso. Esta vida era desconocida para gran parte de los Legionarios, sobre todo por el sistema de relaciones montado por el padre Maciel, que hábilmente había sabido crearse coartadas y asegurarse la confianza, amistad y silencio de los que tenía alrededor y reforzar su propio papel de fundador carismático.

”Con la lamentable práctica de desacreditar y apartar a cuantos dudaban de su recto comportamiento, así como por el mal entendido deseo de no perjudicar el bien que hacía la Legión, se había creado en torno a él un mecanismo de defensa que por largo tiempo lo hizo inatacable, y por eso era tan difícil conocer su verdadera vida”.

Esto contribuye a explicar que las acusaciones fueran tenidas por infundadas durante tanto tiempo. Además, la rectitud de la mayoría de los legionarios y el aprecio sincero de gran número de personas por la actividad de la congregación contrastaban tanto con los hechos denunciados, que muchos los dieron por inverosímiles.

Redefinir el carisma

Lo averiguado por los visitadores conduce a tres conclusiones principales.

“a) La necesidad de redefinir el carisma de la congregación de los Legionarios de Cristo, preservando el núcleo verdadero, el de la ‘militia Christi’, que caracteriza la acción apostólica y misionera de la Iglesia y que no se identifica con la eficiencia a toda costa;

”b) La necesidad de revisar el ejercicio de la autoridad, que debe ir unida a la verdad, para respetar la conciencia y desarrollarse a la luz del Evangelio como auténtico servicio eclesial;

”c) La necesidad de preservar el entusiasmo de la fe de los jóvenes, el celo misionero, el dinamismo apostólico, por medio de una adecuada formación. En efecto, la decepción con el fundador podría cuestionar la vocación y ese núcleo de carisma que pertenece a los Legionarios de Cristo y es propio de ellos”.

En consecuencia, próximamente el Papa nombrará un delegado suyo en la congregación y una comisión para revisar las constituciones. También enviará un visitador a los miembros consagrados de Regnum Christi, como ellos mismos han solicitado. Con estas medidas, señala el comunicado, “el Santo Padre quiere asegurar a todos los Legionarios de Cristo y a los miembros de Regnum Christi que no se les dejará solos: la Iglesia tiene la firme voluntad de acompañarles y de ayudarles en el camino de purificación que les espera”. Tal reforma, advierte el texto, “exigirá también una confrontación sincera con cuantos, dentro y fuera de la Legión, han sido víctimas de los abusos sexuales y del sistema de poder dispuesto por el fundador: a ellos se dirige en este momento el pensamiento y la oración del Santo Padre, junto con la gratitud a quienes, en medio de grandes dificultades, han tenido la valentía y la constancia de exigir la verdad”.

Cronología

Marcial Maciel fundó la congregación de los Legionarios de Cristo en 1941. En los años noventa empezaron a multiplicarse las acusaciones por abusos de menores, aunque ya había habido algunas mucho antes. En 1998 se presentaron las primeras denuncias a la Congregación para la Doctrina de la Fe, que comenzó a examinarlas.

En 2002, el P. Maciel publicó una declaración en la que negaba las acusaciones. Pero las averiguaciones de la Congregación llevaron a abrir, en 2004, una investigación formal -el paso previo a un proceso canónico-, por orden del entonces prefecto, Card. Joseph Ratzinger.

La investigación concluyó que existía base suficiente para abrir un proceso; pero, según hizo público la Santa Sede en un comunicado de mayo de 2006, la Congregación renunció a ello, porque Maciel era de edad avanzada (86 años) y salud frágil. En vez de procesarle, el prefecto de la Doctrina de la Fe decidió, con aprobación de Benedicto XVI, imponerle “una vida retirada de oración y penitencia, con renuncia a todo ministerio público”. Maciel murió en enero de 2008, a los 87 años.

En febrero de 2009, los legionarios publicaron que, según habían sabido recientemente, el fundador tenía una hija (nacida en 1987, según otras fuentes), fruto de una relación prolongada con una mujer.

En marzo de este año, el Consejo General de la Legión hizo público un comunicado en que confirmaba las principales acusaciones contra Maciel: abuso sexual a seminaristas menores, la citada relación y otra más, de la que al parecer nacieron dos hijos. “Ante la gravedad de sus faltas -decían los superiores de la congregación-, no podemos mirar su persona como modelo de vida cristiana o sacerdotal”. También pedían perdón a las víctimas y “a todas aquellas personas que lo acusaron en el pasado y a quienes no se dio crédito o no se supo escuchar, pues en su momento no podíamos imaginarnos estos comportamientos”.

Poco después, Benedicto XVI decidió enviar una visita apostólica a los Legionarios. Designó visitadores a los obispos Ricardo Blázquez (Valladolid), Charles Chaput (Denver), Ricardo Ezzati Andrello (Concepción), Giuseppe Versaldi (Alessandria) y Ricardo Watty Urquidi (Tepic). La inspección comenzó en julio siguiente y terminó en marzo de este año.