La prostitución sagrada: una modesta proposición

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El año pasado la Iglesia Evangélica Luterana de América votó para admitir como miembros del clero a homosexuales activos y para bendecir las uniones estables de gays y lesbianas. Esto causó una profunda controversia. En respuesta, un grupo luterano publicó un artículo en la revista Lutheran Forum (diciembre 2009) en el que aplicaba la misma argumentación teológica a la aprobación de la prostitución sagrada. El autor de esta pieza satírica es el pastor Peter Speckhard.

El original ha sido reproducido en First Things (15-12-2009) y una traducción castellana en www.catolicos-on-line.org, de la que seleccionamos algunos párrafos.

(…) Habrá quien se oponga, pero analicemos las objeciones más comunes a introducir la prostitución sagrada en las iglesias.

– Dirán que la Biblia condena la prostitución sagrada en varios versículos. Pero se refieren a la prostitución sagrada “pagana”, condenada por servir a falsos dioses. Lo que se condena es la idolatría, no el acto físico. Una prostitución santificada, al servicio del Dios Verdadero, es algo nuevo, de lo que los escritores bíblicos no trataron. Buscar en la Biblia algo contra la prostitución sagrada “cristiana” es una inferencia injustificada.

– Además, no usemos los versículos tan selectivamente. ¿Verdad que no lapidamos a los niños desobedientes ni nos abstenemos de comer cerdo -o de la sodomía, ciertas iglesias- aunque pudiera justificarse con tal o cual versículo? Hay que leer la Biblia a la luz de la libertad en Cristo. Por ejemplo, Dios ordenó a Oseas casarse con una prostituta. Eso es algo para interpretar.

-Jesús miraba con buenos ojos a las prostitutas. Muchos prestigiosos investigadores piensan hoy que probablemente se casó con una. Él era
radicalmente inclusivo, rompía tabúes y andaba con las prostitutas. ¿No querría Él que celebremos y afirmemos su prostitución y les demos un espacio para que realicen su verdadera vocación, sirviendo a Dios al servir a los hombres, con todo su ser, sin egoísmo?

– De hecho, hay países luteranos en Escandinavia que han legalizado la prostitución. Los legalismos del mundo no deberían bloquear una prostitución santificada, agradable a Dios, con el apoyo de la iglesia.

– Además, la prostitución no daña a nadie, como seguro que demuestran numerosos estudios. La oportunidad de una mujer de explorar su sexualidad en un ambiente amigable, seguro, de iglesia, evitará experiencias clandestinas, traumáticas, en callejones oscuros. Contará con la confianza mutua de saber que los clientes son hermanos en la fe, buenos cristianos. Habrá altos estándares de higiene, pruebas médicas y protección en un ambiente esterilizado. Lo que habría hecho sirviendo al demonio y a su naturaleza pecadora, lo hará ahora por Dios y los hermanos.

– Ayudará a que muchos hombres no pequen. Seamos realistas: a los solteros de nuestras parroquias les atraen sexualmente las mujeres. Hoy por hoy, sus crueles alternativas son negar sus necesidades y vivir una mentira, realizar sus deseos de formas secretas y destructivas o abandonar la iglesia porque sus deseos no son reconocidos y afirmados. Con la prostitución sagrada en nuestras iglesias, evitarían los comportamientos peligrosos, aportarían dinero a la comunidad, usarían el don de la sexualidad de una forma agradable a Dios y se sentarían en los bancos concentrándose ya en las cosas espirituales, sin estar distraídos con deseos naturales insatisfechos y frustraciones.

Por lo tanto, no hay objeciones teológicas serias a una prostitución santa, fiel y agradable a Dios. Sólo se oponen tradiciones y morales conservadoras, opinables, morales puritanas.

(…)

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