La píldora postcoital: una emergencia que no deja de crecer

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Duración lectura: 2m. 34s.

No se abusa de la píldora postcoital en España, no se abusa. Ese es el mensaje que quiere transmitir la Sociedad Española de Contracepción (SEC) con un sondeo encargado a Sigma Dos, sobre una muestra de 6.200 mujeres de 14 a 50 años.

Los resultados dicen que el 14,4% de las mujeres en edad fértil han utilizado alguna vez en su vida la píldora del día siguiente (PDS). En los doce meses anteriores a la encuesta, recurrieron a ella el 3,9%, lo que en números absolutos supone 474.000 mujeres. Pero lo que se quiere destacar es que solo el 0,4% la tomaron más de una vez en un año. Por lo tanto, tranquilos, las usuarias no se pasan y el hecho de que desde 2009 la PDS se pueda comprar en farmacia y sin receta no ha hecho que se convierta en algo parecido a una aspirina.

Pero también es posible que las respuestas al sondeo no reflejen toda la realidad, como por otra parte es normal en todas las encuestas sobre asuntos relacionados con el sexo. Lo más fiable en lo que se refiere a la PDS son los datos de ventas. Y es innegable que la demanda se ha disparado, según los datos de la consultora farmacéutica IMS Health.

En 2008, cuando todavía hacía falta la receta, los pedidos de las farmacias a los laboratorios fueron 307.000 unidades de PDS. En 2009, subieron a 433.000. Y en el último año, los farmacéuticos han vendido 746.000 unidades, por un valor de 14,2 millones de euros. Es decir, desde 2008 el consumo de la PDS se ha multiplicado por 2,4. Si efectivamente se trata de una “contracepción de emergencia”, una emergencia que no deja de crecer debería inquietarnos.

También es preocupante el principal motivo por el que estas mujeres han tomado la PDS. No es porque no utilicen métodos anticonceptivos. Al contrario. En particular, el 73,4% aducen haber tenido problemas (rotura, retención) con el preservativo utilizado. Lo cual deja en bastante mal lugar la pretendida asimilación entre preservativo y “sexo seguro”. Y no hay que olvidar que la PDS no arregla a posteriori los problemas de enfermedades de transmisión sexual ni de infección por HIV.

La encuesta revela también que la PDS sigue mal vista entre las mujeres, aunque tenga buena prensa. El 60,2% piensa que puede ser perjudicial para la salud, y el 53,4% que es un fármaco abortivo.

Esto es lo que la Sociedad Española de Contracepción quiere desmentir, y quizá por eso ha encargado la encuesta. La SEC asegura, contra lo que dicen otros expertos, que la PDS solo actúa inhibiendo la ovulación, pero que no tiene un efecto antimplatatorio, por lo cual no es abortiva; y garantiza que no hay ninguna condición de salud –salvo el embarazo– que desaconseje su uso.

Al final, no se sabe bien si la SEC se felicita porque las usuarias no abusan de la PDS o si pretende que “abusen” un poco más sin complejos para que las ventas aumenten.

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