Inglaterra: las campañas de “sexo seguro” no funcionan

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Duración lectura: 4m. 9s.

En Inglaterra, el gobierno continúa empeñado en reducir los embarazos de adolescentes con políticas basadas solo en la distribución de anticonceptivos; una estrategia que, según un estudio publicado en el British Medical Journal (1), no sólo no funciona sino que agrava el problema.

En 2004, el gobierno laborista lanzó una campaña para reducir el número de abortos entre chicas de 13 a 15 años que están expuestas a los riesgos de fracaso escolar, consumo de drogas y relaciones sexuales precoces. La campaña, centrada en la promoción del “sexo seguro” mediante la utilización del preservativo, ha tenido el efecto contrario: el 16% de las chicas que se acogieron al plan ha quedado embarazadas frente al 6% de las compañeras del grupo de control (que no siguieron el programa).

El estudio, realizado por investigadores del Institute of Education de la Universidad de Londres y del London School of Hygiene and Tropical Medicine, revela también que una mayor proporción de chicas se ha iniciado en las relaciones sexuales (el 58% frente al 33% de las chicas del grupo de control) y son más propensas a convertirse en madres adolescentes (el 34% esperaban que fuera así frente al 24% del otro grupo).

Las conclusiones del estudio son claras: “No existe evidencia de que el plan [que ha estado en vigor entre 2004 y 2007] haya servido para retrasar la práctica sexual ni la tasa de embarazos, alcoholismo o consumo de cannabis. Más bien, algunos indicadores muestran que se ha obtenido el efecto contrario”.

Para el político conservador Alan Duncan, miembro del “gabinete en la sombra”, está claro que la estrategia del gobierno ha fracasado: “El hecho es que Gran Bretaña tiene el índice de embarazos de adolescentes más alto de Europa, cada vez hay más chicas que abortan y el creciente índice de relaciones sexuales está conduciendo a un aumento de enfermedades de transmisión sexual entre adolescentes”.

En respuesta a este comentario, la laborista Harriet Harman, ministra de relaciones con la Cámara de los Comunes, se limitó a decir que el programa del gobierno no era más que un plan piloto. A juzgar por sus declaraciones, da la impresión de que el gobierno no va a cambiar su discurso: “Todo esto tiene que ver con una buena educación sexual, con la contracepción, con las aspiraciones de las chicas más allá de los embarazos tempranos… También tiene que ver con la responsabilidad de los chicos”.

¿Y por qué no la abstinencia?

Los planes del gobierno británico para rebajar los embarazos adolescentes están saliendo malparados cada vez que se someten a la prueba de los hechos. El British Medical Journal publicó en octubre de 2007 un informe en el que concluía que facilitar el acceso a la píldora del día siguiente “no tiene efectos apreciables en las tasas de embarazo o aborto”. Ese mismo año, un estudio de la Nottingham University Business School afirmaba que dispensar gratuitamente en las farmacias la píldora del día siguiente no tiene impacto en la tasa de embarazos de adolescentes inglesas.

Los defensores del plan del gobierno llevan años haciendo caso omiso a los datos científicos. La última excusa que han utilizado para no rectificar su estrategia es que en Nueva York se había implantado una campaña parecida que, por lo visto, había logrado reducir los embarazos, el alcohol y el consumo de cannabis entre adolescentes problemáticas.

En un artículo publicado en MercatorNet (15-07-2009), Carolyn Moynihan se pregunta por qué a las autoridades británicas no se les ha ocurrido también copiar esa otra buena idea americana de la abstinencia: “Aunque les disguste a los partidarios del ‘sexo seguro’, la realidad es que en Estados Unidos las relaciones sexuales y los embarazos precoces cayeron en picado durante los años en que los programas de educación para la abstinencia contaban con el apoyo del gobierno federal” (2).

Otro asunto que preocupa a Moynihan es el aumento de madres solteras en Inglaterra. “Muchas chicas, sobre todo las que provienen de ambientes sociales deprimidos, quieren tener un bebé. Parece que se trata de un nuevo estilo de vida”.

“Quizá esas chicas han visto que sus madres tuvieron un bebé y lograron salir adelante con las generosas ayudas del Estado. Quizá desean emprender el camino de cuidadoras porque eso les dará la impresión de que están trabajando. O quizá simplemente aspiran a que su vida se convierta, como por arte de magia, en la de las famosas que han logrado sumar un niño a sus logros”.

La advertencia de Moynihan es clara: “Si el gobierno cree que va controlar las consecuencias de todo esto con condones, está soñando”.

NOTAS

(1) “Health outcomes of youth development programme in England: prospective matched comparison study”, BMJ 2009; 339:b2534.

(2) Ver “La estrategia de la abstinencia da resultado en EE.UU.”, Aceprensa 7-05-2008.