Francia subvencionará el carné de conducir de los jóvenes

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El gobierno francés ha anunciado dos medidas para facilitar el acceso de los jóvenes al carné de conducir: el Estado dará una ayuda financiera a los aprendices menores de 25 años y se hará cargo de los intereses de los préstamos bancarios destinados a financiar las clases para la preparación del examen. Con estas populares medidas el gobierno de Jean-Pierre Raffarin intenta mejorar la seguridad en la conducción de los jóvenes y, con buen olfato político, atraerse sus simpatías.

El sistema para que estos préstamos sean sin interés para los jóvenes se basará en un convenio entre el Estado, las autoescuelas y la banca. Ya se hizo algo similar para favorecer que los estudiantes adquieran un ordenador a un coste de “1 euro por día”. El coste de obtener el carné de conducir llega habitualmente a los 1.000 euros.

El gobierno tiene la intención de financiar este asunto con parte del dinero recolectado por multas de tráfico, que han aumentado gracias a la detección de infracciones con los radares.

En un informe sobre el acceso al carné de conducir encargado por el gobierno se recomiendan estas medidas, junto a otras: hacer las pruebas teóricas del examen “menos intelectuales y más accesibles”, reducir los plazos para presentarse a examen -sobre todo en el caso de los repetidores- y facilitar la “conducción acompañada”, también con acompañantes no familiares (jubilados, miembros de los clubs automovilísticos, etc.).

El gobierno está preocupado por el aumento de jóvenes que conducen sin haber obtenido el carné, y que piensan que ya saben conducir. Los riesgos corridos por los conductores jóvenes -también con carné- han hecho que la mortalidad de los jóvenes de 18 a 24 años haya aumentado, en contra de la tendencia general.

En declaraciones a “Le Monde” (14-02-2005), el psicólogo Jean-Pascal Assailly, investigador de la seguridad en el transporte, afirma que “la gente no muere en la carretera porque no sepan hacer funcionar un automóvil, sino porque no tienen la voluntad de evitar los riesgos”. Esto es lo que influye en que los hombres sean más proclives a los accidentes de tráfico: “Hay que hacer comprender a los hombres que tienen en sí algo que les lleva a ponerse en peligro mucho más que las mujeres”.

A su juicio, “facilitar el acceso al carné de conducir responde más a un objetivo de inserción social de los jóvenes que de seguridad en el tráfico”. Recuerda que la tendencia en Europa y en Norteamérica consiste más bien en limitar la dependencia de los jóvenes respecto al coche. “Los holandeses han conseguido rebajar un 25% los accidentes de tráfico de los jóvenes de noche simplemente multiplicando la oferta de transportes públicos nocturnos”.

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