Francia: Refugios para personas sin hogar en las grandes ciudades

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Duración lectura: 2m. 48s.

Iniciativas

En Francia se estima que unas 400.000 personas carecen de domicilio fijo, el 10% de ellas en la región de París. Muchas deambulan y viven a la intemperie. Más que vagabundos, son parados que no pueden pagar un alquiler. En noviembre nueve personas han muerto de frío. Ante esta situación, los poderes públicos y las asociaciones caritativas se han movilizado, ofreciendo camas en algunos refugios y mantas y comidas calientes distribuidas por el ejército. Junto a estos remedios clásicos, han surgido otras iniciativas dirigidas a favorecer la reinserción de los nuevos pobres de una sociedad rica.

La Fundación del popular Abbé Pierre ha inaugurado en París una “boutique” de la solidaridad, el primero de quince establecimientos de este tipo que quiere abrir en Francia antes de fin de año. El propósito de estos establecimientos es romper la soledad de las personas sin hogar y de las familias con dificultades. Disponen de un despacho de acogida, duchas y servicios higiénicos, máquinas para lavar y secar la ropa, un depósito para equipajes y un espacio para desayunar. Ofrecen consultas médicas y orientación para solicitar ayudas. Procuran también una domiciliación, que permite a los interesados recibir correo.

Con un propósito similar, un grupo de arquitectos ha convocado un concurso para construir “refugios de supervivencia”. No quieren hacer comedores para pobres, ni dormitorios. Las construcciones serán inmuebles de 100 m2 donde las personas sin hogar puedan lavarse y limpiar o arreglar su ropa. Le Corbusier ya echaba en falta estos “botes salvavidas” en el gran buque que es cada ciudad. En esos refugios, los usuarios dispondrían de una taquilla personal para guardar su hatillo o incluso recibir el correo. Un vigilante contratado por el ayuntamiento se encargaría de distribuir el correo y atender el teléfono para recoger las ofertas de pequeños trabajos que surjan de entre los vecinos del barrio. Para tener acceso a los refugios, se necesitará un documento que concederán los municipios por un mes. Esa tarjeta dará además derecho a consulta médica y psicológica.

Los responsables del concurso prevén edificar en zonas no urbanizadas de los ensanches de grandes ciudades, incluidos los lugares donde no se permite construir bloques de apartamentos.

Otra idea, con un objetivo parecido, está teniendo éxito en Francia: nuevas revistas o periódicos que no se venden en quioscos, sino que contratan como vendedores ambulantes a personas sin domicilio. Desde el mes de mayo de este año han aparecido cuatro publicaciones que dan trabajo a más de 1.200 personas sin hogar. En el mejor de los casos -la revista La Rue-, los voceadores tienen estatuto de vendedores ambulantes, un contrato formal con la revista por el que cobran 7,8 francos de los 15 que cuesta cada número y derecho a seguridad social. Algo parecido ha logrado Faim de siècle, que ha aparecido a comienzos de noviembre. Del precio de venta, 12 francos, sus voceadores perciben 5.

La revista Macadam da trabajo a mil personas sin domicilio en Francia y Bélgica, de las cuales 650 viven en París. El vendedor cobra 6 francos sobre un precio de 10, pero no tiene derecho a una cartilla de la seguridad social. Los que venden Réverbère ganan 7 francos de los 10 que cuesta cada ejemplar.

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